Mamdani en Nueva York y la Hermandad Musulmana
Mamdani en Nueva York y la Hermandad Musulmana
Por Zoé Valdés
3 de noviembre de 2025

En los últimos años, la política estadounidense ha notado la emergencia de figuras jóvenes y activistas que generan tanto admiración como controversia y repudio. Uno de los nombres que ha surgido en este contexto es el de Zohran Kwame Mamdani, representante estatal en la Asamblea de Nueva York por el distrito 36. Exploremos el papel de Mamdani en la política neoyorquina y la relación que algunos sectores del debate público han intentado establecer entre su figura y movimientos internacionales como la Hermandad Musulmana.

Zohran Kwame Mamdani es un político estadounidense nacido en Uganda y residente en Nueva York, es ciudadano norteamericano desde hace siete años. Miembro del Partido Demócrata y asociado al ala ultra extremista «progresista», Mamdani ha destacado por su activismo en temas como vivienda asequible, derechos de los inmigrantes, despojo de riquezas de los ricos y justicia social, o sea, comunismo extremo. Su trabajo en la Asamblea estatal se ha centrado en mejorar las condiciones de vida de las comunidades —según él— más vulnerables de Queens, un distrito caracterizado por su diversidad cultural y étnica.

La Hermandad Musulmana es un movimiento político y religioso fundado en Egipto en 1928. A lo largo de las décadas, ha desempeñado un papel influyente en Oriente Medio y el norte de África, siendo objeto de distintas interpretaciones y controversias. Mientras algunos gobiernos la consideran por su quehacer más que probado una organización terrorista, otros la ven como un movimiento social y político legal con presencia en diversas democracias, aunque siempre bajo una estrecha vigilancia, su vinculación con la ultra extrema izquierda nazi constituye una realidad cada vez más peligrosa. Según se ha escrito, Mamdani perteneció a la Hermandad Musulmana.

En ocasiones, figuras públicas de origen musulmán o con posturas ultraizquierdistas han sido asociadas por diferentes motivos con organizaciones como la Hermandad Musulmana en el discurso político estadounidense. Sin embargo, según la prensa oficialista «no existen pruebas ni indicios que vinculen en la actualidad a Zohran Kwame Mamdani con la Hermandad Musulmana ni con actividades radicales o ilegales de corte terrorista. Las asociaciones realizadas en algunos medios o redes sociales suelen responder más a prejuicios o a intentos de desacreditar a políticos de minorías religiosas o étnicas que a hechos comprobados». Bueno, Mamdani, que yo sepa, no ha negado el haber pertenecido; la prensa siempre dando el último empujoncito hacia el infierno.

!Es fundamental distinguir entre la legítima crítica política y la propagación de rumores infundados. Asociar a un político progresista como Mamdani con grupos extremistas sin base factual contribuye a la polarización social y a la estigmatización de comunidades musulmanas en Estados Unidos. Este tipo de discursos pueden fomentar la islamofobia y dificultan el debate democrático sano y respetuoso», leí en alguna parte. Lo cierto es que el discurso de Mamdani es el discurso de un extremista radical; ahora viste de traje, a la occidental, pero antes usaba la indumentaria musulmana para darse valijú y adquirir respeto entre una comunidad musulmana que lo ha impulsado a fondo. No es la única, buena parte de la comunidad judía también lo sostiene: soga para su cuello, diría el refrán.

Zohran Mamdani se ha convertido, salido de la nada, y en muy breve tiempo, en una figura relevante en la política neoyorquina, especialmente por su falsa defensa de los derechos de los más desfavorecidos, que es lo que usan todos los islamocomunistas para hacerse con el poder. Y aunque se escriba que «cualquier afirmación sobre supuestos vínculos con la Hermandad Musulmana carece de evidencia y forma parte de narrativas desinformativas que deben ser rechazadas en favor de un análisis riguroso y ético de la vida pública», nadie puede desestimar que haya pertenecido en el pasado a esa comunidad, que se va expandiendo a gran velocidad, como ha explicado recientemente Ayaan Hirsi Ali en una entrevista con el senador Ted Cruz, por universidades e instituciones culturales y de poder. No olvidemos que la madre de Mamdani, Mira Nair, es la reconocida cineasta (hasta una película inspirada en un libro de la cubanoamericana Cristina García dirigió, Cuando salí de Cuba, convirtiendo al libro en una ligereza insoportable), pese al casting de artistas notorios elegidos.

Es responsabilidad de los ciudadanos y los medios mantener el debate en un ambiente de respeto y veracidad. Verdad y realidad comprobados son más que nunca necesarios. Nueva York, la Gran Manzana, ha decaído bastante en los últimos tiempos, pero no tienen idea en lo que pudiera convertirse en el futuro en manos de un extremista religioso radical, comunista para colmo. Observen Londres y París, frutos desastrosos hoy de la mala gestión de alcaldes islamistas y de la ultraizquierda.

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