Todos «fachas»
Todos «fachas»
Por Xavier Rius
19 de septiembre de 2026

Tras el giro de Rufián en materia de inmigración que les conté en mi anterior artículo, ha habido más. El líder de ERC en Madrid propuso entonces una política basada en tres puntos: «orden; inclusión e integración; y derechos y obligaciones».

«En esto quiero ser muy claro: quien la hace, la paga. Te llames Antonio, te llames Dimitri o te llames Hassan», afirmó durante el pleno sobre Ceuta. Luego todavía añadió: «Y los que entraron, como entraron, que sean atendidos con celeridad y que sean devueltos con dignidad». Gabriel, quién te ha visto y quién te ve.

El pasado miércoles le tocó el turno al expresidente José Montilla. En una entrevista en Catalunya Ràdio, aseguró que «la inmigración no es un problema» en sí, pero que «sí que acaba generando problemas». «El incremento de la población genera problemas, sea de inmigrantes o si fuera de otro tipo también. Puede acabar tensionando los servicios públicos», continuó. Es la primera vez que lo admite un dirigente socialista.

En cambio, Salvador Illa va a su rollo. En el discurso que hizo en Extremadura ese mismo día hizo un llamamiento a acoger a los que llegan ahora, incluso ilegalmente. «Las identidades no son excluyentes», manifestó. Y añadió que las diferentes lenguas son «fuentes de cultura».

Pero no es lo mismo, claro, la inmigración del resto de España que la que llega de otras partes del mundo. Esto lo decía hasta quien fuera presidente de Esquerra en los años 80, Heribert Barrera, independentista declarado.

En el 2001 publicó un libro-entrevista en el que explicaba que «no se puede comparar de ninguna manera una inmigración subsahariana o magrebí con una procedente de Francia, de España o de Italia». La obra trajo polémica. En una ocasión, tras asistir a un programa de radio, lo persiguieron una cincuentena de pakistaníes y marroquíes Ramblas abajo. Tenía 83. El volumen tenía que presentarse en el Ateneo pero, al final, se hizo un acto casi clandestino en Martorell.

El día anterior a las declaraciones de José Montilla, fue el propio Josep Borrell quien le dio un disgusto a Xabier Fortes en TVE. Cuestionó que quienes adquieren la nacionalidad a través de la Ley de Memoria Democrática, pero nunca han residido en España, puedan votar. Algo es algo.

Hay que decir, como se pueden imaginar, que Rufián no va por libre. El pasado 18 de agosto, la número dos del partido, Elisenda Alamany, ya cuestionó la idea de llegar a los diez millones en Cataluña. Entre otras razones, por los problemas en materia de vivienda, sanidad, educación o prestaciones sociales que puede generar. Y eso que viene de los Comunes, el partido de Colau.

Cuatro días después, fue el propio Oriol Junqueras quien dijo lo mismo. El problema de ERC, como los de Junts, es que no tiene credibilidad en la materia. Los republicanos felicitaban a los musulmanes por el fin del Ramadán —pero no a los católicos por la Cuaresma—, tienen una diputada que va con velo para atraer el voto magrebí y hasta autorizaron el burkini en las piscinas públicas durante el mandato de Pere Aragonès. Conviene no olvidarlo.

En la entrevista de esta semana de Santiago Abascal en el programa Quarta Repubblica, del canal italiano Rete 4, pidió un «proceso de inmigración ordenado y legal». El líder de VOX recordó que han llegado cinco millones de extranjeros en cinco años y aseguró que «España no necesita más inmigración». Joder, pensé. Antes te llamaban facha por decir lo que ahora dice casi todo el mundo.

TEMAS
Noticias de España