
El obispo de Quelimane (Mozambique), monseñor Osório Citora Afonso, fue asesinado a tiros durante la madrugada del sábado en su residencia episcopal. El prelado, de 54 años, había sido nombrado para esa diócesis por León XIV en 2025 y desde abril ejercía además como administrador apostólico de la archidiócesis de Beira.
El cuerpo del obispo fue hallado en un pasillo de la residencia el sábado a primera hora y los primeros informes apuntan a que recibió varios disparos en el pecho. Hasta el momento no se han producido detenciones y las autoridades no han comunicado cuál podría ser el móvil del crimen, aunque los investigadores sostienen que el arma empleada fue un fusil Kaláshnikov modernizado del tipo AK-M.
El director de la Oficina de Prensa, Matteo Bruni, transmitió la consternación del Papa León XIV, de visita ofician en España, al conocer la terrible noticia. «En Santo Padre se une en oración al pueblo de las diócesis y de Mozambique en esta hora de desconcierto, para que el Señor les conceda consuelo, proteja en su amor a cada hombre y cada mujer y detenga la mano de los violentos», señala el breve comunicado.
El asesinato de monseñor Afonso se produce en un momento muy difícil para la Iglesia en Mozambique. Hace apenas unos días, el obispo de Pemba, monseñor Ferreira Sandramo, denunció que los grupos yihadistas que operan en la zona quieren imponer un califato islámico al norte del país.
Desde el inicio de la insurgencia en 2017, más de 300 católicos han sido asesinados y al menos 117 iglesias y edificios eclesiales han sido destruidos en ese país africano.