
Ha sido una de las imágenes del fin de semana. La pequeña Marie Garance Nöel en brazos del Santo Padre, León XIV, durante su recorrido por los Campos Elíseos de París, en Francia, antes de la celebración de la Santa Misa de la Concordia. El rostro del Papa refleja la compasión y el dolor al ver el sufrimiento de la niña, aquejada de una discapacidad severa.
Lo más impresionante de la historia de esta niña, que ahora tiene 11 años, es que estaba tutelada por el Estado francés, hasta que sus padres la adoptaron. Ellos, Clotilde y Noel, ya eran padres de seis hijos biológicos, pero decidieron dar su amor y un hogar a tres niños con serios problemas de salud. Marie Garance es uno de los tres.
A ella la adoptaron con solamente 16 meses cuando presentaba varias discapacidades, se alimentaba por medio de una sonda y necesitaba cuidados constantes. Al llegar a su nuevo hogar, su estado empeoró, sufriendo varios paros respiratorios. La velaron durante noches enteras en reanimación, y hoy es una niña dulce que sonríe.
Eso sí, el día a día no es nada fácil. Marie no puede hablar ni caminar, y además necesita apoyos posturales para estabilizar el cuerpo y la cabeza. Tiene dificultades respiratorias, deglución casi inexistente y crisis epilépticas; y su daño cerebral compromete el control de funciones vitales.
Tras la primera adopción, Clotilde plasmó sus vivencias en el libro Tombée du Nid, iniciativa que derivó en la creación de una asociación homónima orientada a acompañar a familias, fomentar la inclusión de niños con discapacidad y asesorar a futuros padres adoptivos.
La vida de esta familia francesa tiene su base en la devoción a figuras como la Madre Teresa de Calcuta y en una Fe basada en la confianza y el abandono en la Divina Providencia.