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Cuando el Papa Benedicto XVI visitó Madrid en 2011 y destacó el «alma profundamente religiosa y católica» de España
Cuando el Papa Benedicto XVI visitó Madrid en 2011 y destacó el «alma profundamente religiosa y católica» de España
Benedicto XVI. Europa Press
Por LGI
25 de febrero de 2026

España recibirá de nuevo a un Pontífice del 6 al 12 de junio, quince años después de la última visita papal. Fue en agosto de 2011 cuando Benedicto XVI viajó a Madrid para presidir la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), un acontecimiento que congregó a más de un millón y medio de jóvenes de todo el mundo y dejó mensajes que hoy resuenan con especial fuerza.

Minutos antes de regresar a Roma, en el aeropuerto, Joseph Ratzinger definió a España como «una gran nación, que en una convivencia sanamente abierta, plural y respetuosa, sabe y puede progresar sin renunciar a su alma profundamente religiosa y católica».

Nada más pisar suelo español, lanzó un mensaje directo a la juventud: «No os avergoncéis del Señor». También se dirigió a los jóvenes preocupados por el desempleo y la precariedad, recordando que la economía no puede encerrarse en sí misma y que el hombre debe estar en el centro, no el beneficio.

En la Plaza de Cibeles, tras cruzar la Puerta de Alcalá, advirtió contra quienes pretenden decidir por sí solos qué es verdad o mentira, qué es justo o injusto, o incluso quién merece vivir. «Hay muchos que, creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos», alertó, en clara crítica al relativismo dominante.

En El Escorial, defendió la «radicalidad evangélica» frente a la mediocridad y el relativismo, y pidió a las religiosas jóvenes que vivieran su consagración como pertenencia total a Dios. Ante profesores universitarios, denunció la visión utilitarista de la educación y advirtió del peligro de una ciencia sin límites éticos o de un poder político desligado de toda referencia moral superior.

A los jóvenes peregrinos les dejó una de sus exhortaciones más recordadas: «No paséis de largo ante el sufrimiento humano». Para Benedicto XVI, sufrir con el otro y por el otro forma parte esencial de la humanidad, y una sociedad incapaz de compadecer es, en sus palabras, «cruel e inhumana».

En la Catedral de la Almudena, ante miles de seminaristas, pidió sacerdotes santos que no se dejen intimidar por un entorno que pretende excluir a Dios del espacio público. Más tarde, ante personas con discapacidad, defendió con firmeza la dignidad de cada vida humana y recordó que una sociedad que no acoge al que sufre pierde su humanidad.

La histórica vigilia de Cuatro Vientos quedó marcada por una intensa tormenta. El Papa improvisó entonces otro de sus mensajes más célebres: «Vuestra fuerza es mayor que la lluvia». Aquella frase simbolizó la resistencia y la alegría de una generación que no abandonó el encuentro pese al temporal.

En la misa de envío, ante más de un millón y medio de jóvenes, dejó su última exhortación: «Seguir a Jesús en la fe es caminar con Él en la comunión de la Iglesia». Les pidió fidelidad a la misa dominical, a la confesión y a la oración, y los animó a ser discípulos y misioneros en un mundo que ofrece promesas vacías y estilos de vida sin Dios.

Quince años después, aquellas palabras siguen dibujando una idea clara de España: una nación capaz de avanzar sin romper con su identidad cristiana, consciente de que su futuro no puede construirse sobre el olvido de sus raíces.

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