
La Policía sueca fue llamada el pasado mes para intervenir contra un grupo de voluntarios cristianos que repartía Biblias gratuitas cerca de un colegio en el municipio de Orust, en el oeste de Suecia. El episodio ha provocado críticas por el trato desigual hacia las expresiones públicas del cristianismo en un país cada vez más marcado por el avance del secularismo y la presión multicultural.
Según el periódico religioso Kyrkans Tidning, los voluntarios pertenecían a la organización Goda nyheter —«Buenas noticias»— y se aseguraron de permanecer fuera del recinto escolar. La entidad sostiene que los estudiantes se acercaban voluntariamente para hablar con ellos y recibir ejemplares de la Biblia.
Pese a ello, personal del centro pidió al grupo que abandonara la zona y terminó avisando a la Policía. Según una declaración policial, los trabajadores consideraron «desagradable» la distribución de Biblias en las inmediaciones del colegio. Los voluntarios decidieron marcharse voluntariamente tras la llegada de los agentes.
El caso ha generado una fuerte polémica en Suecia. El portal sueco Samnytt criticó lo ocurrido y denunció el evidente doble rasero en materia religiosa. Según este medio, cuando grupos musulmanes se instalan en espacios públicos para promover el islam o repartir ejemplares gratuitos del Corán, rara vez se produce una reacción semejante por parte de instituciones, comercios o autoridades.
La controversia llega apenas unos días después de que se conociera el caso de un hombre que dijo a jóvenes musulmanes en Suecia que la democracia era incompatible con su religión. Según las informaciones publicadas, el individuo estaría vinculado al grupo islamista Hizb ut-Tahrir, prohibido en varios países.
Una popular página sueca de comentario político cercana a los Demócratas de Suecia reaccionó al episodio con una pregunta directa: «¿Está prohibido ahora el cristianismo abierto en Suecia?». La misma cuenta denunció que los suecos son obligados a mostrarse tolerantes con quienes, a su juicio, no practican esa misma tolerancia hacia la identidad cristiana del país.
La organización Goda nyheter aseguró posteriormente que responsables policiales les comunicaron que intervenciones de este tipo no volverán a repetirse.