
España se está convirtiendo en un terreno cada vez más hostil para los cristianos. El Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia (OLRC) ha documentado en su informe anual que, sólo en 2024, se registraron 168 ataques contra cristianos, lo que equivale a un ataque cada dos días. La gran mayoría de ellos —136— se dirigieron específicamente contra católicos, confirmando que el cristianismo es hoy la confesión más perseguida en España.
La cifra incluye episodios de violencia, profanación, escarnio y exclusión de la vida pública. El caso más atroz fue el asesinato de un fraile franciscano en el convento de Gilet (Valencia), apaleado hasta la muerte en noviembre, que por segundo año consecutivo mancha de sangre la estadística: dos asesinatos de católicos en apenas dos años.
El informe también señala que en 2024 crecieron un 12% los ataques contra lugares de culto y símbolos cristianos, alcanzando cifras alarmantes. Paralelamente, las acciones institucionales y sociales destinadas a expulsar el cristianismo del espacio público aumentaron un 44%, hasta los 94 casos. A ello se suman 67 episodios de escarnio contra la fe católica.
El documento pone nombre a los responsables: los partidos de la coalición de Gobierno. Según el OLRC, el PSOE estuvo implicado en 39 casos de ataques antirreligiosos y Sumar en 25, a través de declaraciones públicas, iniciativas legislativas o medidas oficiales que, en la práctica, alimentan el clima de hostilidad contra los católicos.