Cerca de dos tercios de la población mundial, más de 5.400 millones de personas, viven en países donde la libertad religiosa no está plenamente garantizada, según el XVII Informe de Libertad Religiosa en el Mundo 2025, elaborado por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN). El estudio, presentado en Jaén en colaboración con la diócesis, identifica graves vulneraciones de la libertad religiosa en 62 países, con situaciones de persecución en 24 y discriminación en otros 38.
El documento analiza la situación de este derecho fundamental en 196 países y para todos los credos. Los datos reflejan que la situación ha empeorado en 46 países.
Durante la presentación, celebrada en la Casa de la Iglesia de Jaén bajo el lema «Libertad religiosa: tu derecho, no un privilegio», el obispo de la diócesis, Sebastián Chico Martínez, subrayó que este derecho está vinculado a la dignidad de toda persona. «Detrás de cada porcentaje hay un rostro, una historia, una vida», afirmó.
El director de Promoción de ACN España, José Fernández Crespo, explicó que la libertad religiosa no se limita a poder acudir a un templo, sino que comprende la libertad de conciencia y de pensamiento, así como la posibilidad de reunirse y manifestar públicamente las propias creencias. También incluye el derecho a creer o no creer, mantener o cambiar de religión sin sufrir coacciones.
El informe señala especialmente a distintos países de África y Asia, donde se concentran importantes focos de persecución. Asimismo, identifica el autoritarismo como uno de los principales motores de la represión religiosa y cita a China, Irán, Eritrea y Nicaragua entre los países cuyos gobiernos imponen mecanismos de control sobre las comunidades religiosas y restringen su actividad.
El sacerdote nigeriano Kenneth Iloabuchi ofreció uno de los testimonios más duros del encuentro al describir la situación de las comunidades cristianas en el norte de Nigeria. Según relató, en algunas zonas la convivencia entre cristianos y musulmanes se ha deteriorado hasta el punto de que acudir a una celebración religiosa puede entrañar un riesgo mortal.
El sacerdote recordó un episodio ocurrido durante una visita pastoral en una zona especialmente peligrosa. Mientras celebraba la Eucaristía, una catequista le advirtió de la posibilidad de un ataque de fundamentalistas. Aunque llegaron a plantearse suspender la celebración para facilitar la huida de los asistentes, decidieron continuar.
Los atacantes entraron por otra zona y asesinaron a 13 personas. «Al día siguiente estuvimos en el entierro en esa parroquia para enterrar a 13 miembros de esa comunidad», relató Iloabuchi, quien aseguró que la persecución religiosa en Nigeria «sigue y ha empeorado». También alertó sobre la actividad de grupos terroristas y la circulación de armas en los conflictos que afectan a la región.
Por su parte, el delegado de ACN en la Diócesis de Jaén, Juan Carlos Escobedo, defendió la necesidad de dar visibilidad a estas situaciones para movilizar la ayuda. «La ayuda viene cuando se conoce la realidad», señaló.
Durante el acto se presentó un manifiesto internacional impulsado conjuntamente por las 24 oficinas de ACN en todo el mundo. El manifiesto será presentado ante Naciones Unidas y la Unión Europea. La organización ha habilitado una campaña de recogida de firmas a través de su página web para sumar apoyos a estas demandas.