
El terror yihadista vuelve a golpear África Central. Al menos 19 personas fueron brutalmente asesinadas este lunes en la aldea de Katanga Mukondo, en el territorio de Lubero, provincia de Kivu Norte (República Democrática del Congo), tras un ataque perpetrado por las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), una milicia vinculada al Estado Islámico en África Central.
Según confirmó el coronel Alain Kiwewa, administrador local, los terroristas irrumpieron en la aldea durante la noche, disparando y quemando viviendas, antes de extender el asalto a la vecina Vuyinga, donde también incendiaron casas y forzaron a decenas de familias a huir.
Los ADF, originarios de Uganda, juraron lealtad al Estado Islámico en 2019 y actúan desde entonces bajo la bandera de su rama africana. Su objetivo declarado: imponer un califato en el corazón de África y erradicar las comunidades cristianas que dominan el este del Congo. Desde su integración al ISIS, el grupo ha dejado miles de muertos, aldeas arrasadas y una ola de desplazados internos que supera las 200.000 personas.
Fuentes locales citadas por Radio Okapi describen escenas dantescas: casas en llamas, cuerpos mutilados y mujeres desaparecidas. «Fue una incursión diabólica; han atacado sin piedad a gente inocente», declaró un líder comunitario desde el terreno.
La Iglesia católica del Congo ha denunciado la pasividad de la comunidad internacional ante esta persecución sistemática de cristianos. En declaraciones recientes, el arzobispo de Bukavu alertó de que «el silencio de Occidente está costando vidas» y que el islamismo radical avanza con impunidad en una región abandonada por las potencias europeas.
El ataque de Katanga Mukondo vuelve a mostrar la realidad que los grandes medios callan: la guerra contra los cristianos en África está en marcha, y el Estado Islámico ha encontrado en el Congo un nuevo campo de exterminio.