
Las jóvenes hermanas ugandesas Amina y Shalima estuvieron a punto de perder la vida a manos de su propio padre, el pasado 6 de septiembre en su casa del distrito de Kasese, debido a su conversión al cristianismo, que habían comunicado a su progenitor dos semanas antes.
El parricida en potencia no dudó en prender fuego a la vivienda familiar, cuando sus hijas estaban durmiendo y, por tanto, eran vulnerables. Muhamud roció la casa con gasolina y la quemó después de anunciarles que actuaría para cumplir con la ley islámica, informa la agencia Zenit que cita la asociación International Christian Concern.
Las chicas sobrevivieron al incendio, que destruyó casi todas sus pertenencias. Sus colchones, ropa y demás objetos personales se quemaron. Tras el incendio, Amina afirmó que la fe de ella y de su hermana se ha fortalecido aún más: «Nos alegra decir que el fuego consumió nuestro refugio, pero no nuestra fe ni nuestra esperanza en Jesucristo«.
Los líderes cristianos locales condenaron el incendio provocado con el intento de asesinato a las dos niñas, y han exigido que el padre musulmán sea llevado ante la justicia.