TRIBUNA | ANTONIO MARTÍNEZ NIETO
Nuestra lucha por el sector primario
Nuestra lucha por el sector primario
Protesta de agricultores. Europa Press
Por LGI
15 de enero de 2026

Hoy somos testigos de una revuelta del sector primario, movilizado por las políticas contrarias a su continuidad en Europa. Los jefes del bipartidismo han hecho todo lo posible para exterminar un sector estratégico del que depende la producción de alimentos seguros y la supervivencia del medio rural.

¿Qué significa el acuerdo con Mercosur, los recortes en la PAC para el próximo ciclo presupuestario, las continuas crisis sanitarias con sacrificio masivo de animales o las ayudas para hacer trasvases en Marruecos mientras los cierran en España? Estos ataques son resultado de una política suicida, dirigida por auténticas hienas, que quieren destrozar el corazón productivo de Europa y las formas tradicionales de vida en el campo.

Los patriotas tenemos muchas preguntas: ¿Por qué los agricultores son moneda de cambio en las componendas de los acuerdos comerciales? ¿Por qué destrozan el suelo agrícola con instalaciones fotovoltaicas que no crean empleo y dan apagones? ¿Por qué protegen alimañas que atacan la ganadería y crean santuarios para el lobo? ¿Por qué los pescadores tienen que notificar dos horas y media antes de llegar a puerto y registrar a bordo (no en la lonja) cada una de las especies capturadas (que pueden llegar a 200) en el Mediterráneo? ¿Por qué tenemos que tragar carnes extracomunitarias, engordadas con hormonas y antibióticos prohibidos en la UE? ¿Por qué soportamos tributaciones opresivas y regulaciones para extraer multas y rentas a la gente del campo?

Los políticos del bipartidismo no quieren responder para no destapar su traición y su verdadera obediencia. Prefieren ocultar el rostro criminal de los que han decidido acabar con el sector primario con la excusa de su huella de carbono. Pero nuestros agricultores, ganaderos y pescadores, ponen su mirada en los patriotas porque saben que no están representados en el actual mapa de gobierno. Las protestas, los cortes de carretera, las tractoradas y las inyecciones de estiércol contra los ministerios son el único argumento que entienden los asesinos del campo.

Los agricultores y ganaderos presienten un gran desastre con el Mercosur, el mayor acuerdo firmado por la UE. Para calmar los ánimos, la Comisión Europea ha propuesto adelantar los pagos de la PAC del próximo ciclo presupuestario y otras «salvaguardas» en caso de que el Mercosur produzca distorsiones en el mercado. Y qué decir del acuerdo de «asociación» con Marruecos, sospechoso de mordidas, comisiones y sobornos a varios niveles, una maniobra rastrera que permite la inundación de tomates cultivados en Marruecos y el antiguo Sahara Español, con un acuerdo comercial que ha salido adelante a pesar de las advertencias del TJUE que dijo que era ilegal.

Y lo peor es que, el pasado 4 de diciembre, Pedro Sánchez y Mohamed VI acordaron que los españoles paguen las obras hidráulicas para el desarrollo agrícola de Marruecos, una de las principales amenazas al sector agrícola español. Cuando un gobierno colabora con el enemigo, ese gobierno tiene un nombre, aunque la alta traición resulte tan increíble que nuestro Sindicato de Regantes tuvo que comprobar que la noticia no era una de esas bromas habituales en la festividad de los Santos Inocentes.

Lo terrible es que no son ataques aislados o excepcionales, al contrario, desenvuelven el espíritu suicida de los dirigentes y desvelan la esencia de una política que regula el sector primario para destruirlo. Una política deformada por la enfermedad del terror climático y el amaneramiento ecologista, amañada por las élites que controlan la Unión Europea. El Pacto Verde, la Agenda 2030, la Estrategia de Biodiversidad, la Ley de Restauración de la Naturaleza, la Estrategia de Resiliencia Hídrica, las normas sobre nitratos, pesticidas, fertilizantes, y todo el paquete del bienestar animal, son la purga que deben tragar nuestros ganaderos, agricultores y pescadores.

Tan grave es la situación de Europa que incluso la nueva estrategia de seguridad de los Estados Unidos ha lanzado una alerta. Las instituciones europeas están haciendo una deconstrucción del sistema productivo y promoviendo un reemplazo demográfico que tendrá fatales consecuencias para el viejo continente, que ha dejado de ser un aliado fiable para defender la civilización occidental.

Por todos esos motivos VOX en Murcia ha presentado una moción con 35 medidas para defender al sector primario. Es cierto que la mayor parte de las agresiones proceden de las políticas europeas de pacto verde y terror climático, que condicionan el resto de las políticas que afectan al sector, incluyendo el agua, los fertilizantes, las cuestiones agroambientales y la PAC, pero también hay ataques de ámbito nacional y procedentes de la propia comunidad autónoma.

Nuestro deber es luchar en esta guerra de aniquilación desatada por el bipartidismo. Por eso comenzamos pidiendo la derogación de la Ley del Mar Menor, que es un manual de prácticas agrarias obsoleto tras las nuevas normas sobre contaminación difusa. También hay que impulsar una Ley de Agricultura Familiar, una Ley de Montes y una nueva Ley de Caza, tres áreas emblemáticas, que no deben ser víctimas de la infección ecologista, ni sufrir las bofetadas del enchufismo climático en beneficio de otras actividades parasitarias.

Hay que ordenar la implantación de las instalaciones fotovoltaicas, actualmente sin ninguna planificación para indicar las ubicaciones preferentes, sin afectar al terreno agrícola ni destruir regadíos y suelos productivos. El gobierno regional es víctima de su propia torpeza cuando otorga «autorizaciones exprés» para vertederos, inyecciones en el subsuelo, plantas de biogás y chapas solares en lugares inadecuados. La obligación de las Consejerías no es dejarse timar por cazadores de subvenciones, sino controlar con evaluaciones de impacto, medidas compensatorias e incluso poner impuestos a las fotovoltaicas invasoras del suelo agrícola para dotar fondos destinados al sector primario.

Entre las 35 medidas de nuestra moción hay un plan nacional de agua para hacer trasvases, embalses reversibles y la reconciliación del medio ambiente con las buenas prácticas agrarias. Y finalmente, pedimos planes de formación en las escuelas sobre el papel estratégico del sector primario, para despertar vocaciones profesionales para el trabajo en el campo y poder celebrar, no un día, sino un tiempo nuevo de orgullo agrario y ganadero entre los jóvenes.

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