
El presidente de la Federación de Fútbol de Marruecos, Fouzi Lekjaa, ha asegurado que la final del Mundial de 2030 se disputará en Casablanca, pese a que la FIFA todavía no ha anunciado oficialmente qué estadio albergará el último partido del campeonato que organizarán conjuntamente España, Portugal y Marruecos. El dirigente marroquí no ha presentado la posibilidad como una aspiración de su país, sino como un hecho consumado: «La provincia de Benslimán es la que tendrá el honor de organizar la final del Mundial de 2030».
Lekjaa ha realizado estas declaraciones durante un acto político del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), formación de la que forma parte. Su intervención ha ido incluso acompañada de un llamamiento a invertir en Benslimán, provincia de la región de Casablanca en la que Marruecos está levantando el que pretende convertir en el mayor estadio del campeonato.
«El que quiera estar en el próximo Gobierno no tiene otra opción que desarrollar la provincia», ha afirmado Lekjaa al defender las inversiones en una zona a la que ya atribuye la celebración de la final mundialista de 2030. Sus palabras cobran especial relevancia porque el dirigente compagina la presidencia de la Federación marroquí con responsabilidades dentro del Ejecutivo del país.
Casablanca contará para entonces con el Gran Estadio Hassan II, una de las grandes apuestas de Marruecos para el torneo. El recinto, cuya finalización está prevista para 2028, tendrá aproximadamente 115.000 localidades y superará en capacidad al resto de estadios incluidos en los planes de España, Portugal y Marruecos para la competición.
Precisamente sus dimensiones han convertido al Hassan II en el principal rival de los grandes estadios españoles en la carrera por acoger la final. Sin embargo, la decisión corresponde a la FIFA y todavía no existe una designación oficial que permita dar por confirmado el escenario del encuentro decisivo.
La contundencia de Lekjaa resulta significativa también por el peso que ha adquirido dentro del fútbol internacional. Preside la Federación marroquí desde 2014 y durante su mandato Marruecos ha reforzado notablemente su influencia en los organismos futbolísticos, además de protagonizar el histórico cuarto puesto de su selección en el Mundial de Qatar de 2022.
A su poder deportivo se suma su posición política. Lekjaa ejerce desde 2021 como ministro delegado de Presupuesto y mantiene una posición destacada dentro de las estructuras de poder marroquíes. También ha desarrollado durante estos años una estrecha interlocución con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Por ello, sus palabras van más allá de una simple reivindicación de una sede. Marruecos lleva tiempo aspirando a que Casablanca arrebate a España la organización del partido más importante del Mundial, pero Lekjaa ha elevado ahora esa pretensión un escalón más al anunciar públicamente que Benslimán «tendrá el honor» de celebrar la final, pese a que la FIFA aún debe adoptar y comunicar formalmente esa decisión.