
Òmnium Cultural y varios colectivos de la izquierda separatista han llamado a boicotear el paso de la Vuelta Ciclista a España por Tarragona este miércoles 26 de agosto. Las organizaciones pretenden convertir la quinta etapa de la competición en una sucesión de protestas contra España, con esteladas, pancartas y consignas independentistas a lo largo del recorrido.
La convocatoria está respaldada por la delegación de Òmnium en el Priorat, Priorat Antifeixista, El Poble que Volem, Fundació Quim Soler, Centre Quim Soler, Plataforma pel Riu Siurana, Priorat per Palestina y Casal Popular Carrasc, entre otras organizaciones.
La etapa saldrá de Falset, atravesará los municipios de Marçà, Capçanes y Els Guiamets y terminará en las Terres de l’Ebre. Los convocantes han pedido a los vecinos que ocupen el recorrido para impedir que la prueba transcurra con normalidad.
«Dejemos bien claro que la Vuelta no ha de tener normalidad en su paso por nuestros pueblos. ¡Ni España ni Vuelta! ¡En el Priorat no nos harán españoles!», señala el manifiesto difundido por las plataformas.
Los colectivos justifican el boicot con un discurso abiertamente hispanófobo. Acusan a la Vuelta de ser «un instrumento de propaganda del Estado español» destinado a «normalizar» su presencia y «españolizar un territorio políticamente posicionado».
También consideran que celebrar la competición en una comarca que vinculan con los denominados «Països Catalans» constituye «una provocación directa» y una «irresponsabilidad política» de las instituciones que han permitido el paso de la carrera.
A las reivindicaciones separatistas, los convocantes suman argumentos contra el turismo y la organización de grandes acontecimientos deportivos. Según su manifiesto, la Vuelta convierte el paisaje del Priorat en «un simple decorado» al servicio de la «turistificación masiva» y del beneficio privado.
Las plataformas también cargan contra el Ayuntamiento de Falset y el gobierno comarcal, ambos dirigidos por ERC, así como contra la Diputación de Tarragona. Les reprochan que actúen como promotores de «un espectáculo insostenible que vende la comarca al capitalismo deportivo».
La Asamblea Nacional Catalana (ANC) se ha desmarcado de la convocatoria del Priorat, pero ha organizado sus propias movilizaciones contra la Vuelta. La entidad separatista prepara una concentración en el Pas de Salses, en el sur de Francia, y protestas en Falset, Deltebre, Amposta, Tortosa y Roquetes.
Las concentraciones han sido convocadas a diferentes horas para mantener una presencia continua de esteladas durante el desarrollo de la etapa. La ANC sostiene que la carrera está «al servicio de la proyección internacional de la marca España» y que utiliza el deporte para «esconder y disfrazar la realidad de un Estado que niega las identidades nacionales».
El boicot llega un año después de las graves alteraciones sufridas por la edición de 2025. Entonces, organizaciones de izquierda y grupos propalestinos impulsaron protestas contra la participación de un equipo israelí, dentro de la campaña promovida por la plataforma BDS.
La falta de protección suficiente de la carrera por parte del Gobierno permitió que las movilizaciones alterasen el desarrollo de la competición y provocó duras críticas de la Unión Ciclista Internacional. Ahora, el separatismo catalán vuelve a señalar a la Vuelta, esta vez por su carácter español, y anuncia que tratará de impedir que la prueba transcurra con normalidad en Tarragona.