El Gobierno de Pedro Sánchez descarta que Marruecos estuviera detrás de la invasión de Ceuta de finales de julio, que provocó la entrada de más de 80.000 personas en la ciudad española. La tesis que el Ejecutivo llevará al Congreso sostiene que la crisis fue consecuencia de una «injerencia extranjera» desplegada a través de las redes sociales con el objetivo de dividir y desestabilizar a la Unión Europea.
Así consta en informes reservados que maneja el Gobierno y cuyo contenido servirá de base para las comparecencias de los ministros en el Congreso y para la intervención del propio Sánchez la próxima semana. Según fuentes gubernamentales, esos documentos concluyen que no existe «ningún indicio de acción hostil» de Rabat contra España.
«No hay indicios de que fuera un ataque híbrido relacionado con su reivindicación de Ceuta y Melilla, pero sí los hay sobre el uso de redes sociales para dividir y desestabilizar a la UE agitando la corriente antiinmigración», sostienen fuentes del Ejecutivo.
La posición permite al Gobierno desligar a Marruecos de una crisis migratoria que desbordó Ceuta y, al mismo tiempo, explica que desde Moncloa no se haya dirigido ningún reproche público contra Rabat por lo ocurrido.
El Gobierno contrapone la crisis a la de 2021
El Ejecutivo basa parte de su argumentación en las diferencias con la crisis de mayo de 2021. Entonces, Marruecos permitió la entrada de miles de personas en Ceuta en plena crisis diplomática provocada por la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Gali.
En aquella ocasión se produjo un corte de las comunicaciones entre Madrid y Rabat y la entonces embajadora marroquí en España vinculó públicamente la crisis con la decisión española de acoger a Gali. Ahora, según el relato de Moncloa, ocurrió lo contrario: ambos gobiernos mantuvieron un contacto constante y Marruecos colaboró en el retorno de quienes habían cruzado la frontera.
Según la versión que el Ejecutivo expondrá ante el Congreso, el ministro de Exteriores marroquí contactó con José Manuel Albares durante la mañana de la crisis para advertir de «movimientos extraños» alentados a través de las redes sociales.
Rabat habría prometido colaborar para frenar las entradas y facilitar posteriormente los retornos. En uno de los momentos de mayor tensión, las autoridades marroquíes llegaron a admitir ante sus interlocutores españoles que la situación «se les iba de las manos» y alegaron dificultades para emplear la fuerza ante la presencia de familias enteras y menores.
Durante aquella jornada se produjeron decenas de comunicaciones entre representantes de ambos gobiernos. Días después, Albares viajó a Ceuta, convirtiéndose en el primer ministro de Asuntos Exteriores que visita oficialmente la ciudad autónoma.
El Ejecutivo apunta a mensajes desde Rusia, Kosovo y Estados Unidos
Los informes gubernamentales detectan una actividad inusual en redes sociales durante las horas previas y durante la invasión. Según la información disponible, algunos de esos mensajes procedían de lugares como Rusia, Kosovo o Estados Unidos y animaban a desplazarse hacia Ceuta.
El ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, aseguró el 31 de julio que su país había detectado una «intensa campaña de propaganda rusa» que utilizaba imágenes de Ceuta para «sembrar desestabilización». Según afirmó, se habían registrado más de 1.500 publicaciones en medios identificados por analistas ucranianos como integrantes de una red prorrusa.
También el propietario de X, Elon Musk, difundió durante la crisis un vídeo generado con Inteligencia Artificial acompañado del mensaje: «Vaya, la situación en España parece una locura». La publicación provocó malestar en el Gobierno.
El Ejecutivo sostiene además que la Comisión Europea convocó a responsables de plataformas como Meta y TikTok para abordar la difusión de contenidos que alentaban las entradas y de informaciones falsas relacionadas con la crisis.
Moncloa también rechaza la versión de Robles sobre el aviso del CNI
La tesis gubernamental abre, sin embargo, otro frente dentro del propio Ejecutivo. Las fuentes consultadas rechazan la versión trasladada por la ministra de Defensa, Margarita Robles, sobre la existencia de una alerta previa del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
La posición de Robles ha chocado con la mantenida por Interior y por otros miembros del Gobierno sobre qué información manejaban los servicios de inteligencia antes de que decenas de miles de personas comenzaran a cruzar hacia territorio español.
El Gobierno también resta importancia a las recientes declaraciones de miembros del Ejecutivo marroquí reivindicando la soberanía sobre Ceuta y Melilla. Moncloa sostiene que este tipo de mensajes se han repetido durante décadas y destaca que, en esta ocasión, España ha trasladado a Rabat su rechazo «por todos los canales diplomáticos».
«Ceuta y Melilla son dos ciudades españolas frontera de España y de la UE. Forman parte de la integridad territorial y de la soberanía de España reconocida internacionalmente y son igualmente parte integrante del territorio de la UE. Rechazamos y rechazaremos tajantemente cualquier planteamiento distinto respecto a Ceuta y Melilla», señaló el Ejecutivo.
La explicación que Sánchez y sus ministros defenderán ahora en el Congreso sitúa así fuera de Marruecos la responsabilidad por la mayor crisis migratoria sufrida por Ceuta, pese a que las más de 80.000 personas que cruzaron hacia territorio español lo hicieron desde suelo marroquí y en un momento de renovadas reivindicaciones de Rabat sobre las dos ciudades españolas del norte de África.