La televisión volvió a convertirse este domingo en la gran plaza pública de España. La final del Mundial entre la Selección y Argentina reunió frente a la pantalla a más de 15,3 millones de espectadores y desmontó una de las certezas más repetidas por la industria audiovisual: los jóvenes no han abandonado la televisión, sino que regresan cuando encuentran un acontecimiento capaz de reunir a todo el país.
El partido congregó de media a 15.385.000 espectadores a través de La 1, La 2, Teledeporte, DAZN y La 2Cat. La retransmisión alcanzó una cuota superior al 85%, unas cifras prácticamente desaparecidas de una televisión marcada por la fragmentación de las audiencias, las plataformas digitales y el consumo de contenidos bajo demanda.
El seguimiento creció conforme avanzó el encuentro. La prórroga reunió a 16.608.000 espectadores y alcanzó un 89,3% de cuota, convirtiéndose en el tramo con mayor porcentaje de audiencia de la historia de la televisión en España. Superó así a la tanda de penaltis de la semifinal de la Eurocopa de 2012 entre España y Portugal, que había registrado un 83,3% y 18.141.000 espectadores.
La emoción del desenlace llevó las audiencias hasta registros todavía más elevados. El minuto de oro llegó a las 00.01 horas, cuando 17.082.000 personas estaban pendientes del partido, el 91,2% de quienes veían la televisión en ese momento.
El gol de España congregó a 16.973.000 espectadores y alcanzó un 91,1% de cuota. El pitido final fue seguido por 17.050.000 personas, con un 91,7%, lo que convirtió los últimos minutos del encuentro en un acontecimiento televisivo prácticamente total.
La final registró además un seguimiento masivo entre los espectadores más jóvenes, el público que las cadenas llevan años dando por perdido. La cuota ascendió hasta el 95,2% entre las personas de 13 a 24 años. Es decir, más de nueve de cada diez jóvenes que estaban viendo la televisión siguieron el España-Argentina.
Entre los hombres, el partido superó también el 90% de cuota, con un 91,1%. Por territorios, los mayores porcentajes se registraron en Madrid, con un 92%; Baleares, con un 89,4%; y Andalucía, con un 89,2%.
Las cifras culminan una escalada constante de la Selección durante el Mundial. El debut ante Cabo Verde reunió a 7.977.000 espectadores y logró un 64,9% de cuota. Aquel encuentro ya alcanzó un 86,7% entre los niños de cuatro a doce años y un 85,6% entre los jóvenes de 13 a 24.
En los octavos de final, el partido ante Portugal elevó la audiencia media hasta los 12,7 millones de espectadores y alcanzó un 75,2% de cuota. Cerca de 18 millones de personas conectaron en algún momento con la retransmisión.
Los cuartos frente a Bélgica reunieron a 11,45 millones de espectadores de media y registraron un 76,5%. La semifinal ante Francia disparó el seguimiento hasta los 14,65 millones y un 81,3%, antes de que la final pulverizara los registros del campeonato.
El Mundial ha invertido así la pirámide habitual del consumo televisivo. Mientras los espectadores de mayor edad continúan siendo el público más fiel durante una jornada ordinaria, los partidos de España han colocado a los niños, los jóvenes y los adultos menores de 45 años entre los grupos con mayores porcentajes de seguimiento.
El fútbol mantiene de este modo una capacidad de convocatoria que ninguna serie, programa de entretenimiento o estreno televisivo logra igualar. En un mercado donde superar los dos millones de espectadores se ha convertido en una excepción, la Selección ha reunido delante de la misma pantalla a varias generaciones y a millones de personas de todos los territorios.