
La sequía y la escasa rentabilidad, provocada por la importación masiva de fruta, continúa dejando un panorama cada vez más complicado para los cultivos de secano en la Región de Murcia y el viñedo se ha convertido en uno de los principales damnificados.
Aunque las intensas lluvias de primavera permitieron reanimar parcialmente algunas producciones, la irregularidad y la escasez de precipitaciones en amplias zonas agrícolas no han sido suficientes para garantizar la viabilidad económica de muchas explotaciones. En el Altiplano murciano, esta situación ya ha provocado el arranque de unas 500 hectáreas de viñedo, en la mayoría de los casos con carácter definitivo.
El balance anual de las Oficinas Comarcales Agrarias de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca señala que las bajas precipitaciones han causado importantes pérdidas de plantaciones en municipios como Yecla y Jumilla, además de descensos muy acusados en la producción. Sin embargo, el factor que más está empujando al abandono del cultivo es la falta de rentabilidad. La «incesante caída de los precios de la uva», según advierten los técnicos, ha generado un profundo desánimo entre los viticultores de secano, que no logran cubrir costes ni asegurar ingresos mínimos campaña tras campaña.
A esta crisis de precios se suman nuevos problemas fitosanitarios. La aparición de plagas emergentes, como el mosquito verde, está agravando la situación, especialmente en los viñedos ecológicos, donde la escasez de productos autorizados para el control de estas afecciones limita la capacidad de respuesta de los agricultores y eleva aún más los costes de producción.
Las cifras de las bodegas de la Denominación de Origen Protegida Jumilla reflejan con claridad la dimensión del problema. En los últimos cinco años se han recolectado alrededor de 25 millones de kilos menos de uva por campaña, situando la producción anual en torno a los 50 millones de kilos. Este descenso no sólo responde a la climatología adversa, sino también al arranque de viñas.
El fenómeno no se limita al Altiplano. En la comarca del Noroeste, los técnicos de la Consejería alertan igualmente del arranque de «mucha superficie de viñedo» debido a los bajos precios de la uva y a la falta de relevo generacional.