Un reciente informe publicado por Cocampo señala que la Región de Murcia presenta un 33,2% de superficie abandonada y sin aprovechamientos, cuadruplicando la media nacional. Esto significa que una de cada tres hectáreas que podrían estar produciendo fruta, verdura, cereal o aceite permanece hoy improductiva.
Las exigencias de las distintas administraciones —gobernadas por el PP y el PSOE— para cumplir el Pacto Verde y la Agenda 2030, el escaso relevo generacional y la dificultad creciente de los pequeños y medianos agricultores para mantenerse a flote están detrás de estas cifras de abandono.
En la Región de Murcia, la falta de jóvenes adquiere «tintes dramáticos». Los datos son contundentes: la edad media de los jefes de explotaciones agrarias en España se sitúa en más de 61 años, y casi la mitad de los jefes de explotación tienen más de 65 años, mientras que sólo el 3,9% tienen menos de 35 años.
«Los jóvenes murcianos no encuentran atractivo por un sector demonizado, cargado de trabas burocráticas estériles e inútiles y con escasa rentabilidad. Resultado: fincas abandonadas, explotaciones sin continuidad y una creciente concentración de tierras en manos de inversores o grandes corporaciones», afirma Natalia Corbalán, portavoz nacional de SOS Rural.
El abandono de tierras no es sólo un problema productivo, sino también demográfico. El informe Cocampo advierte de que el 48,3% de los municipios de España se encuentran en riesgo de despoblación, lo que supone el 37% de la superficie total del país.
«Cada hectárea abandonada no sólo deja de producir alimentos: arrastra consigo actividad económica, empleo y arraigo social», afirma Corbalán. «La ecuación es insostenible: más dependencia exterior y menos producción propia», concluye.