«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El mayor repunte se ha producido en 2024

España tiene 1,76 millones de familias con niños que comparten casa con miembros que no son de su familia, un 30% más desde que gobierna Sánchez

Niños en un colegio. Europa Press

Los últimos datos publicados por Eurostat reflejan un aumento sostenido del número de menores que residen en hogares compartidos con adultos que no forman parte de su núcleo familiar directo en España. Según publica Okdiario, las cifras correspondientes a 2025 ascenderían a un total de 1,76 millones de hogares españoles que estaban integrados por niños y personas que no eran sus progenitores ni hermanos menores, una categoría que el organismo europeo clasifica como «otro tipo de hogar con niños residentes».

La estadística engloba viviendas con más de dos adultos o con dos adultos que no constituyen una pareja, incluyendo hogares multigeneracionales, viviendas compartidas y situaciones en las que hermanos adultos continúan residiendo en el domicilio familiar por dificultades de emancipación. El indicador se ha incrementado de forma continuada desde 2018 y acumula un aumento superior al 30% desde que gobierna Pedro Sánchez.

Antes de 2018, durante los años de Gobierno de Mariano Rajoy, el volumen de estos hogares se mantenía relativamente estable en torno a 1,35 millones. Sin embargo, tras la llegada de Sánchez al Ejecutivo, la serie estadística inició una tendencia ascendente. En 2019, el número de hogares incluidos en esta categoría alcanzó los 1,42 millones, lo que supuso un incremento cercano al 5% respecto al ejercicio anterior.

En 2020, coincidiendo con el impacto de la pandemia del Covid, el indicador registró una ligera corrección hasta los 1,4 millones de hogares. No obstante, la tendencia volvió a acelerarse en 2021, cuando el número de viviendas con menores y adultos no progenitores aumentó un 13,6%, hasta situarse en 1,59 millones.

El mayor repunte interanual se produjo en 2024, cuando la cifra se elevó hasta los 1,7 millones de hogares. En 2025, último ejercicio con datos disponibles, el indicador volvió a crecer hasta los 1,76 millones.

Diversos analistas vinculan esta evolución a la crisis de acceso a la vivienda y al incremento de los costes residenciales, factores que han intensificado las dificultades de emancipación y favorecido el recurso a fórmulas de convivencia compartida. La situación afecta especialmente a jóvenes adultos que prolongan su permanencia en el hogar familiar ante la imposibilidad de acceder a una vivienda propia.

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