
El índice de referencia para la mayoría de las hipotecas a tipo variable en España ha registrado en marzo un cambio de tendencia significativo al situarse en una media mensual del 2,532%, lo que supone un incremento de 0,311 puntos respecto a febrero. Este dato confirma una reversión del ciclo descendente observado durante los dos últimos años y anticipa un impacto directo sobre las cuotas hipotecarias que comenzará a materializarse en abril.
Según informa Infobae, el repunte del euríbor se produce en un contexto de elevada incertidumbre geopolítica. Este escenario podría derivar en un endurecimiento de la política monetaria por parte del Banco Central Europeo, que se vería obligado a elevar los tipos de interés para contener la inflación.
Durante el mes de marzo, el indicador ha mostrado una evolución ascendente progresiva, pasando del 2,229% registrado al inicio del periodo hasta niveles cercanos al 3% en los últimos días. Este comportamiento refleja una volatilidad inusual en el euríbor, con incrementos diarios que en algunos casos han rozado las dos décimas, un fenómeno que no se observaba desde 2008.
El incremento mensual registrado en marzo es el más elevado desde enero de 2023, lo que refuerza la percepción de un cambio estructural en la trayectoria del índice. En términos interanuales, el euríbor también presenta un aumento de 0,133 puntos porcentuales respecto a marzo de 2025, consolidando una tendencia alcista.
Este nuevo escenario tendrá consecuencias directas para los hogares con hipotecas variables. Según estimaciones del sector, las revisiones anuales que se produzcan a partir de abril implicarán un encarecimiento medio de hasta 300 euros al año, dependiendo del capital pendiente y de las condiciones del préstamo. En términos mensuales, el aumento puede oscilar entre 14 y 25 euros.
Los expertos señalan que el euríbor está reaccionando con alta sensibilidad a los factores externos, especialmente a los riesgos geopolíticos y a las expectativas sobre la política monetaria. Este comportamiento genera incertidumbre entre los hipotecados, que ven cómo se reduce el alivio financiero experimentado en los últimos ejercicios.
Ante este contexto, se observa un incremento en la demanda de alternativas como el cambio de hipotecas variables a tipos fijos o mixtos, con el objetivo de garantizar una mayor estabilidad en las cuotas. De hecho, los datos más recientes indican que el porcentaje de hipotecas a tipo fijo ha alcanzado el 66,7%, el nivel más alto desde mediados de 2025.
Las previsiones a corto y medio plazo apuntan a una posible continuidad de la tendencia alcista. En caso de que el Banco Central Europeo adopte una política monetaria más restrictiva, el euríbor podría seguir aumentando, lo que implicaría un mayor encarecimiento de la financiación hipotecaria.