
El crédito al consumo en España vive en 2025 su mayor auge desde antes de la crisis financiera de 2008, impulsado por la inflación acumulada y la pérdida de poder adquisitivo de las familias, que recurren cada vez más a la financiación para sostener su nivel de gasto. La concesión de estos préstamos crece a un ritmo interanual cercano al 20% y alcanza volúmenes que no se veían desde 2007, según los últimos datos del Banco de España.
La rebaja de los tipos de interés aplicada por las entidades financieras, hasta mínimos de febrero de 2022, ha sido uno de los principales catalizadores de este crecimiento. Antes de la pandemia, los bancos ya habían reforzado este negocio como vía alternativa a las hipotecas, ante la menor rentabilidad del crédito inmobiliario y el cambio en los hábitos de consumo.
La financiación al consumo es considerada uno de los termómetros de la economía doméstica. Desde 2020, los precios han aumentado más de un 20%, mientras que los salarios apenas han avanzado un 16%, lo que ha erosionado la capacidad de compra de los hogares. Pese a la moderación reciente, el IPC cerró 2025 en el 2,9%, todavía por encima de la media de la zona euro, situada en el 2%.
El volumen concedido empieza a generar inquietud por su similitud con el periodo previo a la crisis de 2008. En los once primeros meses del año pasado se movilizaron 42.600 millones de euros, superando ya el total registrado en todo 2008. De mantenerse el ritmo mensual de entre 3.000 y 4.000 millones, el ejercicio cerrará en máximos de 17 años, aunque aún lejos del récord de 55.180 millones alcanzado en 2007.
Ante este escenario, el Gobierno ha decidido actuar. El Ministerio de Economía anunció el endurecimiento de la normativa, con un límite transitorio del 22% al interés de los microcréditos o préstamos rápidos y un rango objetivo de entre el 6% y el 15% para este tipo de financiación. Además, se establecerá un periodo mínimo de reembolso de tres cuotas mensuales.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, reconoció que las medidas buscan frenar la “aceleración” del endeudamiento de los hogares, cuya cartera de crédito al consumo ya supera los 11.400 millones de euros y representa el 15% del total. Históricamente más caro que en otros países europeos, el interés medio se ha reducido al 6,41%, acercándose a la media de la eurozona.