
Los hogares españoles aumentan su deuda y alcanzan niveles que no se registraban desde hace más de una década, en un contexto marcado por el crecimiento del endeudamiento público y el aumento del coste de determinados gastos familiares.
La deuda de las Administraciones Públicas alcanzó a finales de mayo los 1,729 billones de euros, un 4% más que doce meses antes, según los datos recogidos en la información de referencia. El volumen se sitúa ligeramente por encima del Producto Interior Bruto (PIB) del país.
El Estado concentraba 1,525 billones de euros de deuda, mientras que la Seguridad Social acumulaba 133.000 millones. A estas cantidades se sumaban otros 33.000 millones correspondientes a unidades de la Administración Central, 343.000 millones de las comunidades autónomas y 21.000 millones de las corporaciones locales.
El endeudamiento de las administraciones se produce además en un escenario en el que los Presupuestos Generales del Estado permanecen prorrogados y el gasto en pensiones contributivas supera por primera vez los 200.000 millones de euros.
En paralelo, la deuda de los hogares españoles también ha experimentado un incremento durante los últimos años. Según los datos del Banco de España, las familias acumulaban al cierre del primer trimestre una deuda de 799.030 millones de euros, la cifra más elevada desde el primer trimestre de 2014.
Entonces, la deuda de los hogares alcanzó los 821.553 millones de euros, en plena etapa posterior a la crisis de deuda soberana que afectó a varios países europeos.
Desde aquel máximo, el endeudamiento familiar descendió progresivamente hasta alcanzar un mínimo de 740.262 millones de euros en el primer trimestre de 2024. Desde entonces, la tendencia se ha invertido y las familias han vuelto a incrementar sus obligaciones financieras.
La vivienda continúa siendo el principal destino del endeudamiento de los hogares. Los préstamos destinados a la adquisición de vivienda habitual han superado los 500.000 millones de euros y representan el 62,6% de la deuda familiar.
El resto corresponde principalmente a créditos destinados al consumo y a otras finalidades, con unos 208.000 millones de euros. Estas partidas permanecen en niveles similares a los registrados un año antes.
El aumento del endeudamiento familiar refleja así una mayor utilización del crédito, aunque la mayor parte continúa vinculada a la financiación de la vivienda y no exclusivamente al consumo corriente.