
La invasión migratoria sufrida por Ceuta a finales de julio ya tiene consecuencias económicas medibles. El consumo de electricidad del comercio minorista cayó un 35% durante los días 31 de julio y 1 de agosto respecto a jornadas equivalentes, según ha reconocido el vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo.
El dato refleja la parálisis que sufrió la ciudad autónoma durante los días posteriores al asalto masivo desde Marruecos, cuando miles de inmigrantes entraron de forma ilegal por la frontera del Tarajal y alteraron por completo la vida cotidiana de Ceuta. El desplome del consumo eléctrico en el comercio muestra que el impacto no fue sólo policial o humanitario. También fue económico.
Carlos Cuerpo explicó en una entrevista en La Hora de la 1, de TVE, que el Gobierno está realizando un seguimiento diario de la evolución económica de Ceuta para medir las consecuencias de la crisis. Según los datos facilitados por el ministro, las actividades vinculadas al comercio minorista sufrieron una caída del consumo eléctrico de alrededor del 35% durante los dos primeros días del asalto.
Ese descenso revela que una parte importante de la actividad económica quedó suspendida o muy reducida. Negocios cerrados, calles vacías, miedo entre vecinos, vigilancia reforzada y la incertidumbre sobre la evolución de la crisis golpearon de lleno al pequeño comercio ceutí. Los datos correspondientes al martes reflejaban ya una caída de entre el 10% y el 11% respecto a un día habitual.
El impacto económico no se limita al consumo eléctrico. Cuerpo reconoció que otros sectores también se han visto afectados por la crisis migratoria. Entre los factores más relevantes citó la suspensión de las fiestas patronales, la reducción del turismo y la cancelación de reservas.
Todos esos elementos golpean directamente a bares, restaurantes, comercios, alojamientos, transporte y pequeñas empresas locales. Ceuta depende en buena medida de una actividad comercial y de servicios especialmente sensible a la percepción de seguridad.
Cuando una ciudad se ve sometida a una entrada masiva, con miles de personas en las calles y un despliegue extraordinario de fuerzas de seguridad, el consumo se desploma.