El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, compareció este lunes durante apenas unos minutos tras el relevo en el Ministerio de Educación. En su intervención evitó cualquier referencia al batacazo electoral del PSOE en Extremadura, pero sí encontró espacio para elogiar a la ministra saliente, Pilar Alegría. Tras anunciar el nombramiento de su sustituta, la exalcaldesa de Toledo Milagros Tolón, Sánchez agradeció la «entrega y dedicación constante» de Alegría y ensalzó su «hoja de servicios sobresaliente».
Sin embargo, los datos oficiales de ejecución presupuestaria dibujan un balance muy distinto, recuerda Vozpópuli. El Ministerio de Educación deja tras de sí uno de los peores registros en utilización de fondos europeos, clave para la modernización del sistema educativo.
Según las cifras más recientes, con datos cerrados en octubre, el departamento dirigido por Alegría apenas había abonado el 0,9% de las subvenciones presupuestadas con cargo al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. De los 204 millones de euros asignados para 2025, sólo 1,8 millones habían llegado al bolsillo de los beneficiarios finales. El 99,1% de las ayudas permanecía bloqueado.
Incluso en el estadio previo al pago, el de las obligaciones reconocidas, el balance resulta igual de pobre. Educación sólo había activado el 3,8% del total, unos 7,8 millones de euros, una cifra que sitúa al ministerio en el furgón de cola del ranking gubernamental.
Sólo el Ministerio de Juventud e Infancia, dirigido por Sira Rego, presenta un porcentaje inferior, con un 0,5%. No obstante, su comparación resulta engañosa, ya que ese departamento apenas gestiona 16,9 millones de euros en fondos europeos, frente a los más de 200 millones asignados a Educación.
El atasco se repite en los principales programas estrella del ministerio. El plan de «Transformación Digital de la Educación», dotado con 57 millones de euros, apenas había ejecutado pagos por valor de 460.000 euros, lo que equivale a un 0,9% del total. Otro tanto ocurre con la partida destinada a mejorar la digitalización de la Formación Profesional. Con un presupuesto cercano a los 44 millones, en octubre no figuraba ninguna obligación reconocida de pago.
Este balance deja a Pilar Alegría sin argumentos para reivindicar su gestión económica en su carrera política en Aragón, donde aspira a presidir el Ejecutivo autonómico. Una región que, durante los dos últimos años, ha destacado precisamente por su capacidad para atraer inversiones.
La parálisis en la ejecución de fondos europeos no se limita al Ministerio de Educación. El departamento de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, dirigido por Elma Saiz, actual portavoz del Gobierno y sustituta de Alegría en ese papel, presenta el segundo peor balance del Ejecutivo si se excluye a Juventud.
Este ministerio cuenta con 430 millones de euros presupuestados en fondos europeos. A cierre de octubre, sólo se habían abonado 10,5 millones, un 2,5% del total. El porcentaje de obligaciones reconocidas coincide prácticamente con esa cifra.
Al igual que en Educación, varios programas avanzan a un ritmo mínimo. El plan destinado a mejorar la eficiencia de los sistemas de acogida y solicitud de asilo dispone de 126 millones de euros, pero sólo se han pagado 5,9 millones, un 5,2%. Más llamativo resulta el caso del Fondo de Impacto Social, dotado con 200 millones de euros, donde todavía no figura ninguna obligación reconocida de pago.