por cada 100 euros de incremento salarial, el trabajador puede llegar a quedarse únicamente con 21 euros
La subida de sueldo se evapora: Hacienda se queda con hasta el 79% del aumento para trabajadores que rondan los 20.000 euros
La subida de sueldo se evapora: Hacienda se queda con hasta el 79% del aumento para trabajadores que rondan los 20.000 euros
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero; y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. Europa Press.
Por LGI
4 de marzo de 2026

La presión fiscal sobre los salarios medios en España alcanza niveles cada vez más elevados. Según un análisis del economista Santiago Calvo elaborado a partir de datos de la Agencia Tributaria, y citado por Libre Mercado, los trabajadores con sueldos cercanos a 20.000 euros brutos anuales pueden llegar a perder hasta el 79% de una subida salarial debido al funcionamiento del IRPF.

Esto significa que, por cada 100 euros de incremento salarial, el trabajador puede llegar a quedarse únicamente con 21 euros, mientras que el resto termina en manos de Hacienda. El fenómeno se produce en los tramos salariales inmediatamente superiores al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que en 2026 se sitúa en 17.094 euros anuales.

Para quienes cobran exactamente esa cantidad, el sistema de deducciones vigente permite que la cuota efectiva del IRPF sea prácticamente cero. Sin embargo, cuando el salario comienza a subir ligeramente por encima de ese nivel, las deducciones fiscales empiezan a desaparecer de forma progresiva, lo que provoca un fuerte incremento del tipo marginal efectivo.

En concreto, en la franja situada aproximadamente entre 18.500 y 20.000 euros, el sistema genera lo que los economistas denominan «efecto joroba», en el que la carga fiscal aumenta de forma abrupta. Según el análisis, en este tramo el tipo marginal efectivo puede alcanzar picos del 79%, combinando el impuesto nominal del IRPF con la retirada simultánea de varias deducciones, entre ellas la reducción por rendimientos del trabajo.

La situación ha empeorado en los últimos años: en 2024 el marginal efectivo en este tramo rondaba el 49%, lo que refleja un fuerte aumento de la presión fiscal sobre estas rentas. Este diseño fiscal genera un fuerte desincentivo para mejorar ingresos, ya que una parte muy importante de cualquier aumento salarial termina absorbida por el sistema tributario.

Según explican varios economistas, este tipo de efectos son habituales en sistemas fiscales con fuertes mecanismos redistributivos, pero en España se intensifican debido a la combinación de impuestos y deducciones que desaparecen de forma simultánea.

El economista Arthur B. Laffer, conocido por sus teorías sobre fiscalidad y crecimiento económico, ha advertido en numerosas ocasiones de que tipos marginales demasiado elevados reducen los incentivos al trabajo, al esfuerzo y a la inversión, lo que a largo plazo puede afectar negativamente al crecimiento económico.

En este contexto, lo que se presentó como una medida de alivio fiscal para los salarios más bajos acaba generando una paradoja: quienes logran mejorar ligeramente sus ingresos pueden ver cómo la mayor parte de esa subida acaba en las arcas de Hacienda.

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