El sistema de protección social español afronta en los últimos años un incremento tanto del número de prestaciones como del gasto asociado a ellas. Entre las partidas más relevantes se encuentran las pensiones, cuyo evolución permite observar diferencias significativas entre las prestaciones contributivas y las no contributivas.
Según los datos de la Seguridad Social, avanzados por Libre Mercado, en septiembre la nómina de las pensiones contributivas alcanzó los 14.498,2 millones de euros, después de abonarse 10,55 millones de pensiones a más de 9,5 millones de personas. Del conjunto, casi 6,8 millones correspondieron a pensiones de jubilación, más de 2,3 millones a viudedad, 1,1 millones a incapacidad permanente, 335.900 a orfandad y 46.985 a favor de familiares.
Las pensiones contributivas están vinculadas a una relación previa con la Seguridad Social y al cumplimiento de determinados requisitos, fundamentalmente relacionados con las cotizaciones realizadas durante la vida laboral. En septiembre de 2018 se contabilizaban alrededor de 9,6 millones de pensiones contributivas, por lo que el número actual supone un incremento del 9,8%.
La evolución es diferente en el caso de las prestaciones no contributivas, destinadas a ciudadanos que carecen de recursos suficientes para su subsistencia y que pueden acceder a ellas aunque no hayan cotizado o no hayan alcanzado el periodo necesario para recibir una pensión contributiva.
Dentro de esta categoría se encuentran las pensiones no contributivas de jubilación y de incapacidad. Su gestión corresponde a los órganos competentes de las comunidades autónomas y al Imserso en Ceuta y Melilla.
Los datos del organismo muestran que en agosto se abonaban 305.867 pensiones de jubilación no contributivas, frente a las 257.023 registradas en 2018. El aumento alcanza así el 19%, mientras que las pensiones contributivas de jubilación han pasado de unos 5,9 millones a aproximadamente 6,8 millones, lo que representa un crecimiento del 15%.
La diferencia entre ambas evoluciones alcanza cuatro puntos porcentuales y refleja un crecimiento relativamente mayor de las pensiones no contributivas durante el periodo analizado.
También se ha incrementado el gasto asociado a estas prestaciones. En agosto, la nómina de las pensiones contributivas se situó en 14.470 millones de euros, frente a los 9.217,96 millones registrados en agosto de 2018, según los datos citados en el texto. La diferencia supone un aumento aproximado del 57%.
En cuanto a las pensiones no contributivas, el gasto acumulado hasta julio ascendió a 2.219 millones de euros. De esa cantidad, alrededor de 912 millones correspondieron a pensiones no contributivas de jubilación y 1.306,2 millones a pensiones de incapacidad.
Durante todo 2018, el gasto destinado a las pensiones no contributivas de jubilación alcanzó los 1.332,6 millones de euros, mientras que las de incapacidad supusieron 1.132,8 millones. En conjunto, fueron 2.465,4 millones de euros.