
Uno de cada tres desempleados en España tiene más de cincuenta años de edad, y de ellos, la mitad son parados de larga duración. Son datos de la última entrega de la EPA presentes en un estudio realizado por la Fundación Más Senior que recoge este lunes el diario ABC, y que subraya el desafío económico y social que supone esa forma de edadismo, es decir, de discriminación por razón de la edad.
El documento, que lleva por título «Informe sobre la paradoja del mercado laboral sénior en España«, sostiene el error que supone el hecho de que el mercado laboral actual opere bajo el llamado «sesgo de la novedad», «asumiendo erróneamente que la juventud equivale a productividad, y la veteranía a carestía«, lo que lleva al desempleo a muchas personas mayores de cincuenta años.
El citado informe apunta que el hecho de que personas de más de 50 años sean parados de larga duración las atrapa «en un círculo de exclusión que compromete sus futuras pensiones«. Por otra parte, las mujeres representan el 57% del desempleo sénior, «enfrentándose al edadismo y al sexismo estructural», según el estudio.
El documento analiza cómo, aunque despedir a un sénior es un 70% más caro que la media por la antigüedad, las extinciones de contrato que afectaron a este colectivo crecieron un 9% en el último año frente al 6% general, una situación que califican de «descapitalización silenciosa«. El sistema les obliga a trabajar más tiempo, pero al mismo tiempo se les veta la posibilidad de cotizar los años exigidos.