En medio de allanamientos y detenciones, Daniel Ortega continúa su ataque sistemático a la libertad y arremete contra lo que el régimen califica como sus opositores aplicando “leyes sastres”. Con estas herramientas judiciales fue allanado el diario La Prensa cuyas rotativas son las que imprimirán las boletas de votación de la llamada “elección” presidencial del próximo noviembre. En ese allanamiento los policías le ordenaron al gerente general del periódico, Juan Lorenzo Holmann Chamorro, que los acompañara. Fue trasladado a un centro de detención donde, semanas después, fue acusado de lavado de dinero, bienes y activos de conformidad con el nuevo artículo 282 del Código Penal aprobado ex profeso para acabar con la oposición democrática a la tiranía de Daniel Ortega. Desde entonces, Holmann está entre rejas.
Su mujer, Chrystal Munguía de Holmann, recuerda aquellas largas horas del 13 al 14 de agosto.
—“Era viernes, estaba en mi oficina y vi en las noticias que la Policía estaba allanando La Prensa. Transcurrieron las horas y no había más noticias. Yo le escribía a Juan Lorenzo, ‘¿Juan cómo van?’. Tenía miedo de que le ordenaran salir de La Prensa, que lo interceptaran y luego no saber dónde iba a parar. Porque así han venido haciendo en las oleadas de detenciones: llegan de noche a las casas y se llevan a las gentes. Él me respondía que eso iba para largo y que no terminaban aún. Ya como a las tres menos veinte de la mañana me escribió: ´voy al Chipote´.
En la loma de Tiscapa -pequeña elevación de origen volcánico- situada en el centro de la ciudad capital de Managua, se encuentra la cárcel de El Chipote. Allí han estado centenares de opositores en la vida política nicaraguense. Entre ellos, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal quien fue asesinado en 1978 cuando se dirigía hacia su trabajo como director de La Prensa.
—“De inmediato decido irme al Chipote y lo primero que se me ocurrió fue agarrar todas sus medicinas, las metí en una bolsa, un cepillo de diente y dentífrico. Llegué primero que él. Obviamente no me dejan entrar. En eso vi luces, vi un camión con todo el material que se requisó de La Prensa. Luego, una camioneta con policías y después vi el carro de mi esposo con dos oficiales. Me bajé y logré preguntarle: ‘¿Juan, qué va a pasar?, ¿te esperamos aquí?’. Él me hizo una cara, como diciéndome que no. Se abrieron las puertas y ya no lo vi.”

—¿Qué pasó luego?
—El domingo, en una audiencia secreta, le dijeron que quedó detenido por 90 días.
—¿Sin abogado?
—Sí.
—¿Según el código penal en Nicaragua, es normal que la persona quede detenida por 90 días mientras se le investiga?
—Aquí sí se hace, con las nuevas leyes que sacaron. Esta Ley de la Soberanía es el arma jurídica que ha estado usando el gobierno para sacar a toda la oposición electoral. Con esta ley de Soberanía ya eres traidor a la Patria y vienen un montón de cosas. A muchos les han allanado las casas. Ha sido muy fuerte.
—¿Lo ha visto?
—El 1 de septiembre. Desde que entré me empezaron a filmar y tomaban fotos…fotos. Me condujeron a donde estaba Juan Lorenzo, había tres policías y dos mujeres más. Y estando con él nos grababan. Nos decían que nos podíamos tocar y abrazar … [se le quiebra la voz]. No sé qué palabra usar… Grababan con morbo… Fue muy humillante y doloroso.
Lo primero que Juan Lorenzo me preguntó es si habían a alguna otra persona de La Prensa. Le dije que no, pero que sí que habían ido (al Chipote) otras personas del periódico a declarar. Porque no se declara en un juzgado, sino, allí, en la Policía.
—¿Han logrado el objetivo de callar al periódico?
—No. Sigue saliendo en digital. Cuando se lo dije a Juan Lorenzo, se le iluminaron los ojos.
Juan Lorenzo es hijo de Ana Chamorro de Holmann -hermana de Pedro Joaquín Chamorro Calderón-, nacida un año después de la fundación del diario La Prensa en 1926, por su padre Pedro J Chamorro Zelaya. La vida de “Doña Anita”, como la mayoría del clan Chamorro, ha estado ligada al diario La Prensa que ha sobrevivido a los cierres, como cuando el dictador Anastasio Somoza García lo cerró por primera vez y su familia se fue al exilio.
—¿Le llegaste a entregar ese 14 de agosto las medicinas? Entiendo que él tiene problemas de salud.
—Sí, él fue operado en marzo del corazón de la válvula mitral y tiene otro problema en la aorta. Las medicinas se las logré entregar, porque él iba con la ventana baja del auto. Luego ese 01 de septiembre, estaba angustiado porque no había visto a nadie de medicina legal. Le pregunté si le entregaron las medicinas y me respondió que lo que le entregan es un recipiente con unas pastillas, y al final no sabe lo que está tomando. Todo es un misterio.
—¿Pero ya quedó formalmente acusado por el Ministerio Público de Daniel Ortega?
—Ya fue acusado el 10 de septiembre, en otra audiencia secreta, donde no avisaron a su abogado. Y aún no sabemos en qué se basa la acusación. No sabemos nada.
—¿Daniel Ortega ha mencionado su nombre?
—No.
—¿Cómo están los nicaragüenses?
—En Nicaragua no solo mi esposo y los otros más de 150 presos políticos están presos, de cierta manera, todos en nuestro país estamos presos – no hay libertad y no se respetan nuestros derechos, No podemos salir a protestar, ni decir lo que pensamos por temor a ser reprimidos. A pesar de todo, la lucha sigue y confiamos que Nicaragua será libre pronto. Aquí estamos presos todos, vivimos en una cárcel enorme. Aquí nadie puede hablar nada, si ondeas una bandera de Nicaragua te pueden echar presa. Si digo algo, pueden decir que, estoy socavando la soberanía. Le pido a la comunidad internacional que no reconozcan las elecciones de Ortega, que no se presten al juego.