El exministro de Transportes José Luis Ábalos intentó acceder a la prisión de Soto del Real con un disco duro oculto entre sus pertenencias. El dispositivo fue localizado y requisado por los responsables de seguridad del centro penitenciario, aunque el episodio nunca fue comunicado al juzgado que instruye la causa, según confirman fuentes penitenciarias.
Los hechos ocurrieron el pasado 27 de noviembre, el mismo día en que el magistrado del Tribunal Supremo Leopoldo Puente ordenó el ingreso en prisión de José Luis Ábalos y de su hombre de confianza, el exasesor Koldo García. Ambos fueron trasladados desde el alto tribunal hasta Soto del Real bajo custodia de la Guardia Civil.
Tanto el exdirigente socialista como Koldo García habían preparado durante días sus pertenencias ante una posible entrada en prisión. Contaron en todo momento con el asesoramiento de sus equipos legales, que les indicaron con detalle qué objetos estaban permitidos y cuáles debían quedar fuera del recinto penitenciario.
Nada más llegar a la cárcel, los dos fueron sometidos a los controles de seguridad reglamentarios. Koldo García superó el cacheo sin incidencias. En el caso de José Luis Ábalos, los funcionarios localizaron un pen drive dentro de la mochila que portaba.
La explicación del exministro fue tan simple como poco creíble. Aseguró que no sabía que el dispositivo se encontraba entre sus pertenencias. Los trabajadores del centro descartaron esa versión, dado que los internos reciben advertencias expresas de sus abogados sobre la prohibición de introducir este tipo de objetos en prisión.
Las pertenencias que José Luis Ábalos no pudo introducir quedaron reflejadas en un informe interno remitido a la Secretaría de Instituciones Penitenciarias. Pese a la gravedad del hallazgo, el departamento no trasladó la información al juzgado instructor. El pen drive fue retirado del centro y recogido posteriormente por el hijo del exministro junto con otros efectos personales, sin mayor trámite.
Fuentes penitenciarias consultadas explican que esta práctica resulta más habitual de lo que debería. En numerosos casos, los juzgados reclaman dispositivos electrónicos que ya han sido entregados a familiares por falta de comunicación entre Instituciones Penitenciarias y la autoridad judicial. Una dejación de funciones que, en este caso concreto, benefició directamente a José Luis Ábalos, ya que el magistrado Leopoldo Puente podría haber ordenado a la UCO el análisis del contenido del dispositivo.
No se trata de un episodio aislado. El nombre del exministro socialista ya apareció vinculado a otra polémica similar el pasado 10 de junio, durante un registro de la Guardia Civil en su domicilio de Valencia. En aquella ocasión, una mujer que acompañaba a Ábalos intentó abandonar la vivienda con la excusa de sacar al perro y comprar el desayuno. Los agentes la cachearon y localizaron otro disco duro oculto entre su ropa.
Posteriormente se supo que esa memoria contenía conversaciones entre José Luis Ábalos y altos cargos del PSOE, incluido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El exministro alegó entonces que trabajaba en un libro de memorias y que la incautación del material le impedía continuar con su redacción. En aquel registro, la Guardia Civil se incautó de más de una veintena de dispositivos electrónicos, algunos identificados incluso con los colores y el distintivo del PSOE.
Desde el inicio de la investigación del caso Koldo, tanto José Luis Ábalos como Koldo García han solicitado la devolución de sus teléfonos móviles y memorias digitales para, según sostienen, poder defenderse públicamente. La UCO continúa analizando ese material y no contempla su devolución a corto plazo.
El análisis de estos dispositivos ya ha permitido destapar dos tramas de corrupción. En paralelo, el empresario Víctor de Aldama sí logró obtener una copia de dos de sus teléfonos para declarar ante la Audiencia Nacional en el caso de las mascarillas. Un perito contratado por su defensa examinó esos dispositivos con el objetivo de aportar más información contra el expresidente de Canarias Ángel Víctor Torres, según afirmó el propio Aldama.
Mientras tanto, la vida en prisión de José Luis Ábalos y Koldo García transcurre con normalidad en Soto del Real. Ambos se han adaptado al régimen penitenciario, con escasas expectativas de recuperar la libertad antes de que finalice el año. El magistrado Leopoldo Puente justificó su ingreso en prisión por el riesgo de fuga.
Todo apunta a que permanecerán en prisión preventiva hasta la celebración del juicio en el Tribunal Supremo, lo que podría prolongar su estancia varios meses. El exministro ha remitido diversas quejas dirigidas a la presidenta del Congreso Francina Armengol, al considerar que no se respetan sus derechos como diputado.
Ábalos se encuentra suspendido y ya no percibe la asignación mensual superior a 5.000 euros que cobraba por su escaño. Un golpe económico relevante para quien llegó a admitir en conversaciones grabadas por Koldo García que no tenía «ni un duro». Su principal altavoz mediático se encuentra ahora en la cuenta de redes sociales «En el nombre de Ábalos», desde la que intenta construir su relato.