
Adif alertó la misma semana de la catástrofe ferroviaria de Adamuz de otra rotura de carril a apenas diez kilómetros del punto del siniestro, según un documento interno, según publica Voz Populi. La incidencia se localizaba en el tramo entre los municipios cordobeses de Pedro Abad y El Carpio y obligó a imponer una reducción de velocidad a los trenes de Media Distancia que circulaban por la línea, limitando su marcha a 50 kilómetros por hora como medida preventiva.
El aviso figura en un parte interno de 35 páginas que Adif remitió a los maquinistas de su red durante la misma semana del accidente mortal que dejó 45 víctimas. En ese informe se detallaban las limitaciones de circulación en distintos puntos de la red ferroviaria por «deficiencias en las vías» y problemas en la infraestructura. Las restricciones entraron en vigor el lunes 12 de enero y se mantuvieron hasta el domingo 19, el mismo día en que se produjo el trágico descarrilamiento en Adamuz.
Entre las numerosas alertas, una señalaba expresamente la «rotura de carril PK 408+370», ubicada entre los kilómetros 408,35 y 409,30 del tramo Pedro Abad-El Carpio, dentro de la línea Alcázar de San Juan-Cádiz, considerada una de las más castigadas por el mal estado de la infraestructura ferroviaria. Este punto ya había sufrido otra incidencia similar en diciembre de 2024, cuando Adif tuvo que cortar temporalmente la circulación.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha emitido un primer informe en el que sostiene que la principal hipótesis del siniestro de Adamuz es una rotura de unos 30 centímetros en la vía que fue dañando a varios trenes hasta provocar el descarrilamiento del coche número seis del convoy de Iryo. El posterior cruce con un tren Alvia multiplicó las consecuencias de la colisión.
Pese a esta conclusión preliminar, la incidencia concreta que habría causado el accidente no figuraba en el parte enviado a los maquinistas. Sí aparecían otras tres «roturas de carril» en distintos puntos de la red, dos de ellas en el tramo sevillano entre Brenes y Majarabique, que obligaron a limitar la velocidad a 60 kilómetros por hora.
Fuentes del Ministerio de Transportes, en palabras del ministro Óscar Puente, insistieron en que «no ha habido falta de inversión ni problemas de mantenimiento». Sin embargo, el documento interno revela más de medio millar de incidencias por deficiencias en vías, aparatos de desvío y tramos metálicos, poniendo en cuestión el estado real de la seguridad ferroviaria en España.