la invasión es una nueva advertencia de rabat
Agentes del CNI aseguran que Marruecos considera a Sánchez «amortizado» tras obtener todas sus cesiones
Agentes del CNI aseguran que Marruecos considera a Sánchez «amortizado» tras obtener todas sus cesiones
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ofrece una corona de laurel a la tumba del rey Mohamed V. D.Zorrakino
Por LGI
31 de julio de 2026

Agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) aseguran que Marruecos considera al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, un político «irrelevante» y «amortizado» después de haberle «sacado todo lo que han podido», según publica The Objective. Las fuentes consultadas por este periódico interpretan la avalancha de marroquíes que este jueves cruzó la frontera del Tarajal como una advertencia de Rabat para dejar claro «quién manda aquí».

Varias oleadas de inmigrantes marroquíes entraron en Ceuta por tierra y a nado sin que la Gendarmería del país vecino actuara para contenerlas. La pasividad de las autoridades marroquíes desbordó la frontera española y volvió a situar en primer plano el uso de la inmigración ilegal como instrumento de presión sobre España.

Una de las explicaciones que manejan las fuentes consultadas por The Objective es el malestar de Marruecos por la visita de Sánchez a Argelia el pasado 20 de julio. La Moncloa presentó aquel viaje como un intento de reforzar el diálogo político, el partenariado económico y la cooperación regional e internacional. Tras el encuentro se anunció para otoño la VIII Reunión de Alto Nivel entre ambos países.

Diez días después de esa visita, miles de marroquíes se dirigieron hacia Ceuta y muchos de ellos lograron entrar en territorio español. La nueva invasión ha vuelto a exhibir el desequilibrio de las relaciones entre Madrid y Rabat, marcadas durante el mandato de Sánchez por sucesivas concesiones del Gobierno español.

La más importante fue el respaldo de La Moncloa al plan marroquí para el Sáhara Occidental. Sánchez abandonó así la posición histórica de España y asumió la propuesta de autonomía de Rabat como la opción «más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto.

Los agentes citados sostienen que, una vez conseguido ese giro, Marruecos considera que Sánchez ya ha cumplido su utilidad política. «Sánchez ya es un político amortizado», señalan. También lo describen como un «juguete en sus manos» al que Rabat habría «sacado todo lo que quería».

Pese a ese desprecio hacia la figura del presidente, las fuentes consideran que la permisividad ante el asalto a Ceuta contiene un mensaje dirigido al Gobierno español. «El que manda aquí soy yo», resumen al explicar la posición que Marruecos pretende exhibir ante España.

«España ya no pinta nada»

Los agentes también alertan de la pérdida de peso estratégico de España en el estrecho de Gibraltar. La estrecha colaboración entre Marruecos y Estados Unidos habría relegado al Gobierno español en una zona esencial para la seguridad, el comercio y la vigilancia del Mediterráneo occidental.

«España ya no pinta nada», afirman las fuentes de Inteligencia, que destacan la relación entre los servicios españoles y marroquíes como vía para conocer la percepción que existe en Rabat sobre el Ejecutivo de Sánchez.

Según esta interpretación, Estados Unidos ha apostado por mantener una relación más sólida con Marruecos que con España. Las fuentes vinculan este desplazamiento al enfrentamiento del Gobierno de Sánchez y de sus socios de izquierda con el presidente estadounidense, Donald Trump.

También sitúan como antecedente el desplante protagonizado por el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el desfile del 12 de octubre de 2003, cuando, como líder de la oposición, permaneció sentado ante el paso de la bandera de Estados Unidos. Aquel episodio marcó un punto de inflexión en la relación del PSOE con Washington.

El temor a una operación planificada en Ceuta y Melilla

La Inteligencia española también observa con preocupación el crecimiento de la población musulmana en Ceuta y Melilla. Las fuentes consultadas creen que la presión demográfica sobre las dos ciudades autónomas responde a una operación «planificada».

Su advertencia es que un aumento continuado de esa población podría empujar a más españoles a abandonar ambas ciudades y trasladarse a la Península. La entrada masiva de inmigrantes, por tanto, no sería sólo una represalia puntual, sino una pieza dentro de una estrategia de presión sostenida sobre la soberanía española.

Junto a la visita de Sánchez a Argelia, otra decisión que habría podido provocar el malestar de Rabat es la proposición de ley aprobada por el Congreso para conceder la nacionalidad española a los nacidos en el Sáhara Occidental durante la administración española y a sus descendientes.

La iniciativa salió adelante con el respaldo del PSOE y de los partidos de izquierda, mientras el PP se abstuvo. El texto deberá pasar por el Senado en septiembre antes de completar su tramitación. Una decisión que introduce un nuevo elemento de tensión con Marruecos mientras Rabat vuelve a utilizar la frontera de Ceuta para recordar al Gobierno de Sánchez su capacidad de presión.

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