Un Renault 19 ha penetrado esta madrugada en Ceuta de forma violenta y kamikaze, saltándose todos los controles policiales marroquíes y todos los filtros de la Guardia Civil y la Policía Nacional. Fuentes policiales consultadas en exclusiva por LA GACETA sitúan el episodio en torno a las seis y media de la mañana. El vehículo cruzó la frontera a toda velocidad, no se activó ningún control preventivo y no había elevador ni barrera física que impidiera el paso. El conductor estuvo a punto de atropellar a agentes de la Guardia Civil.
El coche fue localizado más tarde en la avenida Reyes Católicos, ya en el interior de la ciudad. Eso significa que recorrió un tramo considerable de territorio español antes de ser interceptado. En estos momentos se investiga el incidente y no se descarta ninguna hipótesis. Las primeras apuntan a una posible entrada precipitada de individuos que podrían poner en riesgo la seguridad nacional. Los agentes examinan el vehículo a fondo. El conductor no ha sido localizado y existe la sospecha de que, de forma oculta, podrían haber viajado también otros sujetos.
La ausencia de dispositivos de contención es el detalle que más alarma a los investigadores. Ni elevador, ni obstáculo activo, ni un cierre capaz de detener un turismo lanzado a toda velocidad. Solo la presencia de los agentes en la zona —a los que el Renault estuvo a punto de arrollar— interrumpió en parte la maniobra. Que un coche cruce de madrugada los dos lados de la frontera y circule hasta Reyes Católicos deja en evidencia un perímetro que a esas horas no responde con la contundencia que exige la situación.
El episodio no ocurre en el vacío. Casi dos meses después de la invasión de finales de julio, Ceuta sigue con la frontera bajo presión permanente. Los refuerzos de Policía Nacional, Guardia Civil y Ejército no han cerrado todos los huecos. Los intentos de vulneración ya no se limitan al agua o a la valla: también llegan por carretera, en un turismo de modelo antiguo, a hora intempestiva y sin que el lado marroquí ni el español consigan detenerlo a tiempo.
Las fuentes consultadas por este diario insisten en que el caso está abierto. Se practican gestiones para identificar al conductor y a posibles ocupantes ocultos. El Renault 19 está siendo sometido a una inspección exhaustiva en busca de indicios que permitan reconstruir la maniobra y determinar cuántas personas viajaban dentro. «No se descarta ninguna hipótesis», subrayan, aunque reconocen que la primera línea de investigación apunta a un intento de entrada ilegal con posibles implicaciones para la seguridad. Mientras tanto, la ciudad permanece bajo dispositivo reforzado. Un coche ha demostrado esta madrugada que ese dispositivo, en el punto y a la hora en que más se necesita, no siempre basta. Un Renault 19 ha hecho el recorrido completo: controles marroquíes, controles españoles, agentes casi atropellados y llegada al corazón de Ceuta. La frontera, otra vez, ha quedado por detrás del que venía a toda velocidad