
La actual presidenta del Congreso, Francina Armengol, asistió en 2017 a la apertura del Smart Island World Congress en Calvià, un foro sobre innovación, turismo y territorios inteligentes que vuelve ahora al debate político por la factura que dejó la intervención inaugural de José Luis Rodríguez Zapatero: 30.000 euros por una conferencia de alrededor de media hora. La presencia de Armengol en aquel acto figuró en la agenda oficial del Govern balear, que entonces presidía.
El caso ha cobrado nueva actualidad tras la imputación del expresidente socialista en el caso Plus Ultra, una investigación abierta en la Audiencia Nacional que ha situado de nuevo a Zapatero en el centro de la controversia política. En ese contexto, el PP ha recuperado una polémica que ya agitó Baleares hace casi una década: el pago de una cantidad que, traducida al reloj, equivalía a unos 1.000 euros por minuto de intervención.
El congreso, organizado por Fira de Barcelona y celebrado los días 20 y 21 de abril de 2017, contó con respaldo institucional del Govern balear, el Consell de Mallorca y el Ayuntamiento de Calvià, administraciones gobernadas entonces por fuerzas de izquierdas. La cita reunió a autoridades autonómicas, insulares y municipales, entre ellas Armengol y el entonces alcalde de Calvià, Alfonso Rodríguez, hoy delegado del Gobierno en Baleares.
La documentación económica del evento recogía una partida de 55.000 euros más IVA destinada a remunerar a Zapatero y al analista Parag Khanna. De esa cantidad, el expresidente del Gobierno habría percibido 30.000 euros por abrir el foro con una charla cuya duración rondó los treinta minutos, según publicaron medios locales en 2017 y han vuelto a recordar ahora distintos medios.
La cifra provocó entonces una dura reacción del PP balear, que calificó el desembolso de «despilfarro inmoral» y exigió explicaciones por el uso de dinero público en un acto de esas características. La crítica se centró no sólo en la cuantía abonada, sino también en el perfil del ponente y en la aparente desproporción entre el contenido de la intervención y el coste final para las instituciones implicadas.
El Smart Island World Congress pretendía proyectar Baleares como escaparate internacional de innovación aplicada a territorios insulares. Sin embargo, la controversia por el caché de Zapatero acabó eclipsando parte del mensaje del foro. El evento apenas tuvo continuidad: tras aquella primera edición, sólo se celebró una convocatoria más.
La imagen política de aquel día también resulta significativa. Mientras Zapatero pronunciaba su discurso inaugural, Armengol ocupaba un lugar destacado entre las autoridades presentes. El acto escenificaba el apoyo del socialismo balear a un congreso financiado en parte con recursos públicos y convertido después en munición parlamentaria para la oposición.
La polémica adquiere ahora una lectura distinta por la situación judicial del expresidente. Lo que en 2017 fue presentado como un debate sobre gasto institucional y grandes eventos reaparece en 2026 como un episodio más dentro del escrutinio sobre las actividades privadas, conferencias y relaciones económicas de Zapatero después de abandonar La Moncloa.
Aquel mismo día, además, Zapatero participó en Baleares en un acto de respaldo a Susana Díaz durante las primarias socialistas frente a Pedro Sánchez. La escena, vista con perspectiva, deja una paradoja política: quien entonces se alineaba con la candidatura rival del actual presidente se ha convertido años después en uno de sus principales apoyos dentro del PSOE.
El PP sostiene ahora que el episodio de Calvià refleja una manera de gestionar basada en la propaganda institucional, los eventos de alto coste y la contratación de figuras políticas afines con cargo a presupuestos públicos. Los populares reclaman que se aclare qué administraciones asumieron finalmente el gasto, qué criterios justificaron el pago y por qué se aceptó una remuneración tan elevada para una intervención tan breve.