
Un informe del Instituto Sindical Europeo (ETUI) ha revelado que en 2023 el 18% de los trabajadores en España no pudo permitirse ni una semana de vacaciones fuera de casa, lo que supone un incremento del 2,7% respecto al año anterior. Este dato ha reflejado una nueva dimensión de la precariedad laboral, que afecta a millones de personas con ingresos regulares pero insuficientes para cubrir los costes básicos de vida.
El estudio ha vinculado esta creciente imposibilidad de salir de vacaciones con el aumento generalizado del coste de vida. El transporte, el alojamiento y la alimentación han experimentado subidas significativas. En Madrid, por ejemplo, el descuento en el transporte público se redujo del 60% al 40% este mes, mientras que los precios de la vivienda aumentaron un 12,2% interanual en el primer trimestre de 2024, el mayor repunte desde 2007.
Ante este panorama, muchos trabajadores se han visto obligados a aplazar sus vacaciones, endeudarse o incluso buscar un segundo empleo. Según la Encuesta de Población Activa, a finales de 2024 más de 582.000 personas en España compaginaban al menos dos trabajos. En este contexto, las cifras no sólo han reflejado una situación económica difícil, sino también una creciente frustración y desgaste personal.