
La situación sanitaria en Ceuta continúa deteriorándose tras la llegada masiva de inmigrantes de finales de julio. Médicos, enfermeros y organizaciones profesionales alertan de un aumento de enfermedades infecciosas, cuadros gastrointestinales y afecciones cutáneas, mientras denuncian que el sistema asistencial de la ciudad autónoma se encuentra sometido a una presión extraordinaria.
Los profesionales consultados por The Objective describen el escenario como una «crisis sanitaria sin precedentes» y aseguran que la situación está «fuera de control». Reclaman al Gobierno que reconozca formalmente la emergencia sanitaria, movilice refuerzos exteriores y establezca un mando único para coordinar la respuesta.
Las denuncias chocan con la posición de la ministra de Sanidad, Mónica García, que ha rechazado que exista un colapso sanitario y ha criticado las informaciones que vinculan la crisis migratoria con la aparición o propagación de enfermedades.
Los sanitarios alertan de la presencia y aumento de gastroenteritis, tuberculosis, sarna, sarampión e impétigo, entre otras patologías. Preocupan especialmente los cuadros gastrointestinales acompañados de fiebre, diarrea y sangrado.
Médicos consultados por el citado medio aseguran haber atendido posibles brotes de E. coli con analíticas especialmente complejas y sostienen que algunos pacientes presentan síntomas cuya causa todavía no ha podido determinarse. «Al principio atendíamos suturas; ahora son enfermedades infecciosas que no sabemos por dónde pueden salir», resume uno de los profesionales.
Los médicos recuerdan además que algunas infecciones aparentemente menores pueden complicarse si no reciben el seguimiento adecuado. En casos graves, por ejemplo, determinadas infecciones cutáneas pueden derivar en cuadros sistémicos.
Una de las principales preocupaciones expresadas por los facultativos es la dificultad para realizar un control epidemiológico posterior. Según explican, muchos inmigrantes son atendidos, reciben el alta y regresan después a asentamientos saturados o vuelven a dispersarse por diferentes puntos de la ciudad.
Eso dificulta el seguimiento de contactos, la vigilancia de síntomas y el aislamiento de determinados casos cuando resulta necesario. Los profesionales advierten de que el problema no se limita a las personas que llegan a los centros sanitarios, sino también a aquellas que pueden presentar síntomas sin haber sido diagnosticadas.
Temen que la combinación entre elevada concentración de personas, falta de seguimiento y movilidad pueda facilitar la aparición de nuevos brotes.
El presidente del Colegio de Médicos de Ceuta, Enrique Roviralta, ha vuelto a denunciar la gravedad del escenario. «Es el caos en estado puro», afirma.
Médicos y enfermeros reclaman la declaración de una emergencia sanitaria, la llegada inmediata de personal sanitario procedente de la Península y una estructura única de mando que permita coordinar los recursos disponibles. También piden que el Gobierno reconozca públicamente la magnitud del problema. «La ministra continúa negando la realidad», denuncia Roviralta.
Las organizaciones sindicales del sector acusan al Ministerio de ofrecer una imagen de la situación que no coincide con la que observan los trabajadores sobre el terreno. Según estas fuentes, existen diferencias importantes incluso en la manera de contabilizar la disponibilidad hospitalaria. «Camas libres no son camas disponibles», advierten.
Los sanitarios ponen como ejemplo las habitaciones dobles en las que un paciente con una enfermedad infectocontagiosa obliga a inutilizar la segunda cama. Algo similar ocurre, según denuncian, con determinadas intervenciones. Frente al argumento del Ministerio de que no se han suspendido operaciones, fuentes sindicales responden: «No se suspenden porque ni siquiera se agendan».
La gravedad de la presión asistencial ha quedado reflejada además en una circular interna enviada por la gerencia del Hospital Universitario de Ceuta. El documento solicita facultativos voluntarios para reforzar el servicio de Urgencias ante «la situación migratoria que estamos viviendo».
Para los profesionales, esa petición contradice el discurso oficial de que los servicios sanitarios funcionan con normalidad. La asistencia sanitaria en Ceuta depende directamente del Estado a través del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA).