La islamización de Cataluña sigue su curso con la colaboración del bipartidismo y el separatismo. Mientras los partidos del arco parlamentario —desde el PSOE y el PP hasta ERC, Junts y la CUP— miran hacia otro lado o directamente impulsan políticas de puertas abiertas y «diversidad», la transformación demográfica y cultural de la región avanza a un ritmo vertiginoso. Hoy, un simple paseo por el Mercado de la Devesa de Gerona basta para comprobarlo: decenas de maniquíes con hiyabs de todos los colores y estilos ocupan un puesto entero bajo una carpa, a plena luz del día, en uno de los mercados más emblemáticos de la provincia.
Los datos oficiales del Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat) y del INE no dejan margen para el debate. A 1 de enero de 2025, Cataluña cuenta con 8.124.126 habitantes. De ellos, 1.522.819 tienen nacionalidad extranjera (el 18,74% del total). Pero si hablamos de personas nacidas en el extranjero, la cifra supera los 2.039.000, es decir, más del 25% de la población total: un récord histórico. En las franjas de edad más jóvenes y fértiles (20-44 años), el porcentaje de nacidos fuera de España roza el 42%.
El motor de este cambio es exclusivamente la inmigración. En 2024-2025, el saldo natural (nacimientos menos defunciones) fue negativo en más de 13.700 personas. Sin embargo, la población creció en 111.895 habitantes gracias al saldo migratorio con el extranjero: casi 129.000 nuevos residentes netos en un solo año. Cataluña recibe más de 100.000 inmigrantes netos anuales desde hace varios ejercicios. Sin esta llegada masiva, la región se estaría despoblando.
Y dentro de esa inmigración, la comunidad musulmana —mayoritariamente de origen marroquí, paquistaní y senegalés— es la que más crece. Según el Observatorio Andalusí y la Unión de Comunidades Islámicas de España (datos actualizados a 2023-2025), Cataluña alberga ya 660.392 musulmanes, el 27,3% del total nacional pese a representar sólo el 16% de la población española. Eso supone alrededor del 8,2% de los habitantes de Cataluña, pero con una distribución muy concentrada: en municipios como Salt (Gerona) el porcentaje de extranjeros alcanza el 37-38%, con fuerte predominio marroquí, y en algunos barrios supera el 40%. La provincia de Gerona registra el 21,9% de población extranjera, muy por encima de la media.