Las cancelaciones a corto plazo de viajes de españoles a Marruecos superan ya el 80% tras la crisis desatada en Ceuta a finales de julio. Así lo asegura el secretario general de la Mesa del Turismo, Carlos Abella, a El Confidencial, a partir de los datos recopilados entre las agencias asociadas a la organización. «Desde el punto de vista turístico y para los españoles, Marruecos se ha venido abajo», sostiene.
El desplome supone un cambio significativo respecto a la evolución de los últimos años. Marruecos se había consolidado como uno de los destinos extranjeros preferidos por los españoles gracias a su cercanía, sus precios y su oferta cultural. En 2025 recibió 3,8 millones de visitantes españoles, frente a los 3,5 millones registrados un año antes.
El gasto había seguido una trayectoria similar. Los datos experimentales del INE basados en operaciones con tarjetas reflejan que los viajeros residentes en España gastaron 369 millones de euros en Marruecos durante 2025, frente a los 280 millones del ejercicio anterior, un incremento cercano al 32%. El desembolso medio diario pasó además de 101,60 a 120,23 euros.
La crisis de Ceuta ha alterado ahora esas perspectivas. Desde la Mesa del Turismo consideran que la caída no se limitará a las reservas inmediatas y tampoco esperan una recuperación significativa del mercado español antes de final de año. Abella apunta principalmente a la sensación de inseguridad y a la incertidumbre: el turista que percibe un conflicto entre dos países tiende a buscar otro destino.
En una línea similar se pronuncia José Luis Sánchez Ollero, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga y conocedor del sector turístico marroquí. A su juicio, el viajero vacacional trata de minimizar cualquier riesgo y puede aplazar sus planes hasta considerar que la situación se ha estabilizado. También reclama al Gobierno español mayor claridad sobre el estado de las relaciones con Marruecos para reducir la incertidumbre.
Las agencias, sin embargo, no ofrecen un diagnóstico completamente uniforme. José Manuel Lastra, presidente de la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV), reconoce una reducción de las reservas, pero rechaza hablar de cancelaciones generalizadas. Según los datos que maneja, Agadir registra incluso un crecimiento del 10%, mientras Marrakech cae un 5,6% y Rabat y Tánger-Tetuán retroceden entre un 1% y un 2% respecto al verano pasado.
Las grandes cadenas hoteleras españolas tampoco describen, por ahora, un hundimiento equivalente. Barceló, que dispone de nueve establecimientos repartidos entre Agadir, Casablanca, Fez, Marrakech, Rabat y Tánger, sostiene que sus reservas permanecen dentro de los niveles habituales. El grupo considera Marruecos un mercado estratégico y mantiene sus planes de expansión con cuatro futuras aperturas.
RIU asegura igualmente que los acontecimientos de Ceuta no han tenido un impacto directo sobre la ocupación ni sobre el funcionamiento de sus seis hoteles marroquíes. La compañía explica que el mercado español representa una parte limitada de su clientela en el país. Meliá, por su parte, mantiene una presencia mucho más reducida, con dos establecimientos gestionados en Marrakech.
La conectividad aérea entre ambos países también había alcanzado cifras importantes antes de la crisis. Royal Air Maroc conecta actualmente nueve ciudades españolas con cinco destinos marroquíes mediante más de 80 frecuencias semanales y transportó alrededor de 480.000 pasajeros en 2025. A ella se suman Iberia Express, Air Europa, Vueling, Ryanair y EasyJet. Según datos de Aena citados por El Confidencial, el tráfico de pasajeros hacia Marruecos desde aeropuertos españoles aumentó un 16,7% el año pasado.
El sector queda así pendiente de comprobar si el desplome detectado por una parte de las agencias españolas se convierte en una tendencia prolongada o se limita a los meses posteriores a la invasión de Ceuta. Después de años de crecimiento continuado, el deterioro de la confianza entre los viajeros españoles aparece ahora como uno de los principales riesgos para un mercado turístico que hasta julio se encontraba en plena expansión.