
Un mes después de la invasión perpetrada por cerca de 80.000 inmigrantes en Ceuta, en su mayoría procedentes de Marruecos, la Comisión Europea ha vuelto a reivindicar al país norteafricano como un aliado fundamental en materia migratoria. El portavoz comunitario de Interior y Migraciones, Markus Lammert, ha definido a Rabat como un «socio estratégico importante» y ha destacado su colaboración para combatir la inmigración irregular y las redes dedicadas al tráfico de personas.
Las declaraciones llegan después de que distintos informes policiales hayan puesto el foco sobre lo sucedido durante la entrada masiva de finales de julio y hayan apuntado a posibles responsabilidades de las autoridades marroquíes, ya fuera por acción u omisión. Pese a este contexto, Lammert ha evitado cuestionar públicamente a Marruecos y ha subrayado durante la rueda de prensa diaria de Bruselas la cooperación mantenida con España tras el estallido de la crisis.
El portavoz ha valorado especialmente la «estrecha cooperación» entre España y Marruecos para gestionar la situación en la ciudad autónoma. También ha señalado como una de las prioridades garantizar el retorno «en buenas condiciones» de aquellas personas que no tengan derecho a permanecer en territorio español.
Lammert no se ha referido específicamente a los cerca de 20.000 inmigrantes ilegales que permanecen en Ceuta, según las cifras recogidas en la información, ni a las protestas vecinales que se han sucedido durante las últimas semanas. Parte de la población viene denunciando problemas de convivencia e inseguridad derivados de la permanencia de miles de personas en una ciudad que ronda los 80.000 habitantes.
Bruselas sí se ha pronunciado sobre la petición española de fondos europeos para hacer frente al coste extraordinario generado por la emergencia migratoria. La Comisión todavía no ha completado el análisis de la solicitud porque, según Lammert, existen «cuestiones importantes» que las autoridades españolas deben resolver previamente. El portavoz ha indicado que podrían tratarse de aspectos financieros u operativos, aunque no ha precisado cuáles son las objeciones concretas.
La Comisión también estudia ampliar el despliegue de Frontex en Ceuta. La agencia europea de fronteras mantiene ya efectivos en el puerto de la ciudad autónoma y, de acuerdo con Lammert, las autoridades trabajan ahora para determinar en qué otros puntos podría establecerse su presencia.
Las palabras del Ejecutivo comunitario refuerzan así su apuesta por mantener la colaboración migratoria con Rabat pese a las dudas surgidas alrededor de los acontecimientos de finales de julio. Mientras continúan las investigaciones sobre cómo se produjo la entrada masiva, Bruselas mantiene a Marruecos como uno de sus principales interlocutores regionales para contener la inmigración irregular y facilitar los retornos.