
La Guardia Civil, en colaboración con la Policía Federal de Bélgica, ha detenido en Badalona (Barcelona) a un fugitivo belga buscado internacionalmente en 31 países por su presunta implicación en delitos de tráfico de drogas, blanqueo de capitales y liderazgo de una organización criminal.
El arresto se ha producido en el marco de la operación Dede, desarrollada después de que las autoridades belgas solicitaran cooperación internacional para localizar al sospechoso, que había conseguido escapar tras una importante investigación contra una red dedicada al tráfico internacional de cannabis.
El hombre residía en España desde mediados de 2025 y había establecido su domicilio en el barrio barcelonés de Sants, según han informado conjuntamente la Guardia Civil y la Policía Federal belga.
La investigación tiene su origen en la denominada operación Liberty Leaf, iniciada en 2025 por la Policía Federal de Bélgica. Las autoridades investigaban a una organización dedicada presuntamente al envío de grandes cantidades de cannabis desde Estados Unidos hasta Bélgica. La operación permitió detener a varios integrantes de la red, que posteriormente ingresaron en prisión.
Sin embargo, el supuesto líder logró huir antes de ser arrestado. Las autoridades belgas activaron entonces los mecanismos de cooperación internacional para localizarlo en numerosos países, entre ellos España.
Las pesquisas permitieron determinar que el fugitivo se encontraba en territorio español desde mediados del pasado año. Según los investigadores, residía concretamente en el barrio de Sants, aunque terminó siendo localizado en otra localidad del área metropolitana de Barcelona.
La detención se produjo finalmente en Sant Roc, uno de los barrios de Badalona, después del dispositivo coordinado entre las fuerzas de seguridad españolas y belgas.
En el momento de su arresto, los agentes encontraron al sospechoso con 3.000 euros en efectivo, varios relojes de alta gama y teléfonos móviles dotados de sistemas de cifrado. También llevaba consigo documentación falsa, presuntamente destinada a dificultar su identificación y evitar que las autoridades pudieran relacionarlo con la orden internacional de búsqueda.
Pese a ello, los investigadores consiguieron confirmar su identidad mediante el cotejo de sus huellas dactilares. La documentación falsa no fue suficiente para impedir que los agentes certificaran que se trataba del fugitivo reclamado por Bélgica.
Después de su arresto, el sospechoso quedó a disposición de la autoridad judicial española. La Justicia ha acordado ya su entrega a Bélgica, donde deberá afrontar el procedimiento abierto contra él y su posterior ingreso en prisión. La operación pone fin así a una huida internacional que había llevado a las autoridades belgas a reclamar su localización en decenas de países.