«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
EL GOBIERNO REDUJO DE TRES A DOS AÑOS EL PERIODO EXIGIDO PARA ACCEDER A VARIAS MODALIDADES

Las autorizaciones de residencia por arraigo se disparan casi un 55% tras la reforma de Extranjería del Gobierno de Sánchez y rozan ya las 543.000

Varias personas hacen cola en una oficina de atención al ciudadano, a 20 de abril de 2026, en Barcelona, Cataluña (España). Europa Press.

El número de extranjeros que cuentan en España con una autorización de residencia por arraigo se ha disparado un 54,7% en apenas un año y alcanza ya las 542.953 personas, coincidiendo con el despliegue del nuevo Reglamento de Extranjería aprobado por el Gobierno de Pedro Sánchez. Los datos corresponden al Observatorio Permanente de la Inmigración (OPI), organismo dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, y reflejan la situación a 30 de junio.

El crecimiento se ha acelerado especialmente durante los últimos meses. A finales de marzo había 423.606 extranjeros con una autorización de arraigo en vigor. Tres meses después eran casi 543.000: alrededor de 119.000 personas adicionales en un solo trimestre, un aumento del 28,4%. El propio OPI atribuye buena parte de este último incremento al desarrollo del nuevo arraigo sociolaboral, una de las figuras creadas por el Reglamento de Extranjería que entró en vigor el 20 de mayo de 2025.

De tres años de permanencia a dos

La reforma aprobada por el Ejecutivo reorganizó completamente las vías de arraigo y estableció cinco modalidades: social, sociolaboral, socioformativo, familiar y de segunda oportunidad.

Uno de los principales cambios consistió en rebajar de tres a dos años el periodo de permanencia continuada en España necesario para acceder a estas autorizaciones, con la excepción del arraigo familiar, que no está sujeto a ese requisito temporal. El Ministerio defendió entonces la reforma como una herramienta destinada a facilitar la regularización e incorporación al mercado laboral de extranjeros que ya se encontraban en territorio español.

La norma también flexibilizó las renovaciones. Según el propio departamento de Migraciones, una persona que cumpla los requisitos puede, tras la renovación correspondiente, residir y trabajar otros cuatro años. Sólo durante los primeros seis meses de funcionamiento de la nueva regulación, entre mayo y octubre de 2025, el Gobierno aseguró que 95.000 personas habían regularizado su situación mediante alguna de las modalidades de arraigo.

El arraigo ya es una de las principales vías de residencia

La magnitud alcanzada por esta figura la convierte actualmente en una de las principales vías de residencia dentro del régimen general de extranjería. Entre las personas que disponen de autorizaciones temporales, protección internacional o permisos por circunstancias excepcionales, 542.953 tienen su residencia por arraigo, lo que representa aproximadamente una cuarta parte del conjunto.

Sólo las autorizaciones concedidas directamente por motivos laborales, con 665.128 titulares, se sitúan claramente por encima. A continuación aparecen otras circunstancias excepcionales, con 485.592 personas, la reagrupación familiar, con 195.977, y la nueva autorización para familiares de españoles, con 134.453.

En total, a finales de junio había 3.885.177 extranjeros con una autorización de residencia en vigor dentro del régimen general, según las estadísticas oficiales del Ministerio. Si se suman los ciudadanos comunitarios y el resto de figuras de documentación de residencia, España se aproxima ya a 7,9 millones de extranjeros con algún documento de residencia en vigor.

Más de 750.000 permisos de arraigo desde 2022

El Gobierno ha convertido esta figura en uno de los pilares de su política de extranjería. El pasado mayo, al cumplirse un año de la entrada en vigor del nuevo Reglamento, el Ministerio de Inclusión señaló que desde 2022 se habían otorgado más de 750.000 autorizaciones de arraigo.

En ese momento había además más de 241.000 personas con este tipo de permiso trabajando y cotizando a la Seguridad Social, casi un 40% más que un año antes. Durante todo 2025 se concedieron concretamente 221.802 nuevas autorizaciones por arraigo, de acuerdo con la estadística anual del Observatorio Permanente de la Inmigración.

Ese dato no debe confundirse con las 542.953 personas conocidas ahora: la primera cifra mide los permisos concedidos durante un año, mientras que la segunda contabiliza a todos aquellos que tenían una autorización de arraigo todavía vigente a 30 de junio de 2026.

Un crecimiento cada vez más rápido

La evolución permite comprobar la velocidad con la que está aumentando esta vía administrativa. A finales de septiembre de 2025 había alrededor de 376.000 personas con residencia por arraigo. En marzo de este año ya eran 423.606 y, sólo tres meses más tarde, la cifra ha alcanzado las 542.953. El Gobierno presenta este proceso como una vía de integración laboral.

En enero, cuando había 376.000 titulares, el Ministerio destacó que alrededor de 197.000 ya estaban dados de alta en la Seguridad Social, un 21,2% más que un año antes. La entonces ministra Elma Saiz sostuvo que el incremento demostraba que estaban funcionando los cambios normativos impulsados por el Ejecutivo.

La reforma ha reducido, además, el tiempo que debe acreditar un extranjero antes de solicitar determinadas modalidades y ha introducido nuevas figuras como el arraigo de segunda oportunidad, dirigido en determinadas circunstancias a personas que habían tenido previamente una autorización de residencia y la habían perdido.

Más facilidades para el arraigo sociolaboral

El Ejecutivo volvió a modificar el Reglamento en abril de este año para facilitar todavía más determinados procedimientos. Entre los cambios introducidos se encuentra la posibilidad de que quienes solicitan un arraigo sociolaboral puedan quedar habilitados provisionalmente para trabajar desde la comunicación del inicio del procedimiento, con el objetivo declarado de impedir que la espera administrativa provoque la pérdida de una oferta de empleo.

El crecimiento registrado durante el segundo trimestre está vinculado especialmente a esta modalidad, según el propio Observatorio de Inmigración. El resultado es que España ha pasado en pocos meses de tener menos de 400.000 extranjeros con residencia por arraigo a acercarse a los 543.000, mientras esta figura gana cada vez más peso dentro del sistema de extranjería.

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