Cataluña lidera en 2024 la clasificación española de bebés nacidos con al menos uno de sus progenitores no español, según los datos del INE analizados por provincias. Tres de las cuatro provincias catalanas encabezan la tabla nacional y la cuarta, Tarragona, ocupa el sexto lugar. La comunidad atrae un volumen de población extranjera que modifica por completo su estructura familiar y demográfica, superando con creces la media nacional del 38,5% de nacimientos con progenitores nacidos en el extranjero.
Gerona aparece en primera posición, con un 57,9%. En esta provincia, casi seis de cada diez bebés tiene un progenitor nacido fuera de España. Su modelo económico explica gran parte del fenómeno: la combinación del turismo en la Costa Brava con la industria y la actividad agropecuaria del interior ha generado una demanda constante de mano de obra, que se refleja en la composición de las familias.
Barcelona ocupa el siguiente escalón, con un 52,8%. La provincia más poblada y eje económico de Cataluña y España muestra una tendencia clara: la población autóctona, con índices de natalidad cada vez más bajos y un envejecimiento acelerado, cede el protagonismo demográfico a la población inmigrante, más joven y con mayor fecundidad.
En tercer lugar aparece Lérida, con un 51,5%. Con un marcado carácter interior y un peso decisivo de la agricultura y la industria agroalimentaria, la provincia evidencia cómo estos sectores han requerido de mano de obra extranjera durante años. Aunque la inmigración se relaciona en gran medida con el trabajo en el sector primario, el hecho de que cada vez más hijos nazcan en España de progenitores extranjeros muestra un proceso de sedentarización y de formación de segundas generaciones.
Tarragona se sitúa en la sexta posición nacional, por detrás de Baleares y Álava, con un 49,7%, colocándose así en el grupo de provincias donde la mitad de los recién nacidos tiene raíces extranjeras. El territorio combina industria, turismo costero y una relevante actividad agrícola en el interior. Al igual que el resto de Cataluña, Tarragona refleja de forma nítida un cambio demográfico profundo y plantea la urgencia de políticas ajustadas a una sociedad cada vez más plural.
El hecho de que las cuatro provincias catalanas se sitúen en la parte alta del ranking confirma la intensidad del modelo de absorción de población inmigrante en Cataluña.