Los espráis de pimienta se han agotado en Ceuta ante el temor de los vecinos por el aumento de la inseguridad tras la invasión fronteriza de las últimas dos semanas. La demanda de productos de autodefensa se ha disparado mientras los ceutíes organizan grupos para practicar deporte y patrullas para vigilar sus barrios.
Unos 80.000 inmigrantes ilegales accedieron a la ciudad autónoma durante el asalto masivo. Aunque la mayoría ha regresado a Marruecos, las autoridades calculan que alrededor de 10.000 permanecen todavía en Ceuta, donde se han multiplicado las denuncias por reyertas, amenazas, robos y agresiones.
«Los espráis de autodefensa se agotan en cuanto llegan», ha explicado a The Objective el propietario de la armería Deportes Mendoza, José Daniel Mendoza. El establecimiento, situado en el poblado marinero, acumula una lista de espera de cientos de personas.
Los clientes también solicitan porras extensibles y pistolas táser, aunque estos productos requieren permisos especiales para su adquisición y tenencia. La tienda ha establecido una lista prioritaria para abastecer a médicos y otros profesionales sanitarios que deben realizar visitas domiciliarias.
«Nos piden mucho los chalecos anticorte», ha señalado Mendoza. La demanda alcanza incluso a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y de las Fuerzas Armadas. «Agentes de Policía y militares han venido a comprar defensas y protecciones porque aquí todavía llevan las porras de la época de Franco», ha asegurado el armero.
Sanitarios con miedo a realizar visitas
Fuentes de la Consejería de Sanidad citadas por el mismo medio confirman que los profesionales «tienen miedo y se sienten desprotegidos al hacer su trabajo». Al colapso asistencial provocado por la llegada masiva de inmigrantes ilegales se suma ahora el riesgo que afrontan durante los desplazamientos y la atención a determinados pacientes.
Los incidentes se concentran en las barriadas periféricas, pero también han alcanzado los centros sanitarios. En el Hospital Universitario de Ceuta se produjo recientemente un intento de apuñalamiento contra un vigilante de seguridad.
La inseguridad también está alterando el funcionamiento ordinario de la sanidad. Según las fuentes consultadas, muchos vecinos han dejado de acudir a sus revisiones médicas «por miedo a lo que se pueden encontrar».
Grupos para correr y patrullas vecinales
En Loma Colmenar, donde se encuentra el hospital, los vecinos han comenzado a organizarse para salir a correr y practicar deporte sin quedarse solos. «No estamos seguros, especialmente las mujeres, y hemos decidido organizarnos para que nadie se quede solo», ha relatado Carmen, residente en esta barriada.
La misma situación se repite en zonas como Carmelitas, El Morro y San José-Hadú. Los vecinos aseguran que durante los primeros días ofrecieron agua y comida a los inmigrantes, pero denuncian que la situación ha terminado por convertirse en «un auténtico caos».
La organización vecinal no se limita a las actividades deportivas. En distintos barrios han surgido patrullas para vigilar portales y calles ante el temor a intrusiones. Los residentes denuncian que algunas personas hacen sus necesidades en los edificios y alertan de la proliferación de reyertas, amenazas y agresiones sexuales.
«Aquí quedan muchos más inmigrantes de los que dicen y es imposible que la Policía controle este caos», ha afirmado uno de los afectados.
El Gobierno rechaza el mando único solicitado por Ceuta
La consejera de Sanidad y Servicios Sociales de Ceuta, Nabila Benzina Pavón, ha advertido de que «las barriadas piden auxilio ante el abandono institucional». Según la responsable autonómica, los residentes de la periferia viven con miedo e incertidumbre y la situación en las calles «está al límite».
El Gobierno de Ceuta ha reclamado la creación de un mando único que coordine la respuesta de los ministerios de Interior, Defensa, Sanidad y Migraciones. Las titulares de estos dos últimos departamentos todavía no han visitado la ciudad autónoma pese al colapso de los servicios públicos.
La propuesta cuenta con el respaldo de CSIF y la Organización Médica Colegial, que la consideran indispensable para afrontar una emergencia que afecta de forma simultánea a la seguridad, la sanidad y servicios básicos como la limpieza. Sin embargo, el Gobierno de Pedro Sánchez ha rechazado establecer ese mando único mientras los vecinos recurren a dispositivos de autodefensa y patrullas para protegerse.