El Ministerio de Asuntos Religiosos marroquí (habús) controla la práctica totalidad de las mezquitas de Ceuta y Melilla, una realidad que se ha vuelto a poner de relieve tras las últimas declaraciones de altos cargos del reino alauita reivindicando la soberanía sobre las dos ciudades autónomas españolas.
Según datos reiterados por fuentes oficiales y periodísticas a lo largo de la última década, Ceuta cuenta con unas 42 mezquitas (cifra que algunas estimaciones elevan hasta cerca de 60 si se incluyen oratorios y salas de oración), de las cuales Marruecos financia y gestiona al menos 34. En Melilla la cifra de templos islámicos bajo influencia marroquí ronda las 17. En total, superan con creces las 60 cuando se suman ambas ciudades. Frente a ellas, en Ceuta existen únicamente ocho parroquias católicas, según los registros de la diócesis de Cádiz y Ceuta.
Este desequilibrio ha generado una creciente preocupación entre analistas y vecinos. El arabista y especialista en Oriente Medio y Norte de África Iván Racaj ha señalado en redes sociales que «el Ministerio de Asuntos Religiosos marroquí (Habus) controla TODAS las mezquitas de Ceuta y Melilla (más de 60). No tenemos control de las mezquitas de Ceuta. ¿Qué se está transmitiendo en los sermones (jutba) del viernes en las mezquitas de Ceuta?».
La financiación marroquí no se limita al mantenimiento de los edificios. Incluye el pago de sueldos a imanes, predicadores y muecines (alrededor de 95 en Ceuta y 58 en Melilla, según reportes de 2024), así como gastos de electricidad, limpieza y equipamiento. Fuentes locales confirman que el nombramiento de muchos de estos clérigos depende directamente del ministerio de Dotaciones y Asuntos Islámicos de Rabat. Como consecuencia, las autoridades españolas carecen de un control efectivo sobre el contenido de los sermones semanales.
Las declaraciones del ministro de Asuntos Religiosos marroquí llamando a la «movilización» para «liberar los territorios ocupados», junto con las reiteradas reivindicaciones del ministro de Justicia de que Ceuta y Melilla son marroquíes, han reavivado el debate. El Gobierno español mantiene oficialmente que Marruecos es un socio «fiel» y «leal», pero la dependencia religiosa de las mezquitas ceutíes y melillenses respecto de Rabat plantea interrogantes sobre la soberanía real en el ámbito espiritual y social de ambas ciudades.
Mientras tanto, la Ciudad Autónoma de Ceuta destina anualmente partidas presupuestarias —como los 350.000 euros aprobados recientemente para rehabilitación de mezquitas y los 200.000 para iglesias— que conviven con la financiación externa marroquí. La situación pone de manifiesto una asimetría que, según observadores, va más allá de lo meramente religioso y toca de lleno la cuestión de la identidad y el control territorial en la frontera sur de Europa.