«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu

El grupo de hackers que amenazó con revelar la base de datos de la inteligencia marroquí cumple su promesa y filtra información de unos 70.000 espías

El grupo de hackers Jabaroot ha filtrado una nueva base de datos con identidades, fechas de nacimiento y números de identificación de alrededor de 70.000 personas vinculadas, según asegura el propio colectivo, a los servicios de inteligencia y seguridad de Marruecos. La publicación, difundida este lunes 24 de agosto a través de canales relacionados con el grupo, abre un nuevo episodio en la ofensiva digital contra instituciones del reino alauí y viene acompañada de la amenaza de divulgar más documentación de forma escalonada.

La magnitud de los archivos convierte esta filtración en una de las mayores atribuidas hasta ahora a Jabaroot. El colectivo sostiene que entre los registros figuran miembros de la Dirección General de Vigilancia Territorial (DGST), el organismo de seguridad dirigido por Abdellatif Hammouchi. Sin embargo, la existencia de una lista de unas 70.000 identidades no permite, por sí sola, confirmar que todos los nombres correspondan efectivamente a agentes en activo de los servicios secretos o de seguridad marroquíes.

Los archivos comenzaron a circular en Telegram junto a un mensaje en el que Jabaroot presenta la difusión como el cumplimiento de una promesa previa. El grupo afirma haber obtenido información sobre personas que habrían participado en operaciones de inteligencia fuera de Marruecos, especialmente en distintos países europeos y, entre ellos, España.

Según el mensaje difundido por el colectivo, algunos de los individuos incluidos en la documentación habrían intervenido en actividades de espionaje, escuchas e intentos de influir sobre responsables políticos y empresarios. Se trata, no obstante, de acusaciones formuladas por Jabaroot cuya autenticidad y alcance no han podido verificarse de manera independiente únicamente a partir de la publicación de la base de datos.

El episodio adquiere una dimensión especialmente delicada por la vinculación que el grupo establece con Ceuta. Jabaroot asegura haber recuperado copias de órdenes de misión correspondientes a agentes desplazados a Fnideq, la localidad marroquí fronteriza con la ciudad autónoma, antes y durante los acontecimientos relacionados con la entrada masiva de personas hacia territorio español.

El colectivo anuncia, además, que la documentación divulgada hasta ahora sería sólo una primera entrega. Entre sus próximas publicaciones, según ha adelantado, figuraría una relación nominal de los supuestos responsables de seguridad que habrían participado en la organización y coordinación de las operaciones relacionadas con la crisis de Ceuta.

La nueva filtración se produce después de varios ataques atribuidos a Jabaroot contra sistemas y organismos marroquíes. El grupo ya había divulgado anteriormente información que identificaba a una veintena de personas como miembros de la DGST y, durante los últimos meses, también ha afirmado haber accedido a documentación procedente de otras instituciones estatales, entre ellas registros notariales y archivos relacionados con la administración penitenciaria.

En mayo, Jabaroot difundió documentos que atribuyó a dirigentes e instituciones marroquíes y anunció que disponía de varios terabytes de información adicional. Desde entonces, su estrategia ha seguido un esquema similar: publicar una parte del material, anunciar nuevas entregas y utilizar las filtraciones para lanzar acusaciones políticas contra el entorno del régimen de Mohamed VI.

La incógnita principal reside ahora en el contenido real de la nueva base. Una relación con decenas de miles de nombres podría incluir personal de distintos cuerpos, antiguos empleados, colaboradores, registros administrativos u otras categorías de personas relacionadas de forma diversa con la estructura de seguridad marroquí. Por ello, la presencia de una identidad en los archivos no basta para acreditar, por sí misma, la condición concreta de cada individuo.

La verificación del origen de la documentación y de la autenticidad de los datos será, por tanto, determinante para medir el alcance real de la operación. También queda por esclarecer quién se encuentra detrás de Jabaroot y de dónde procede la información. Las autoridades marroquíes han atribuido en anteriores ocasiones los ataques contra sus instituciones a intereses extranjeros y han señalado a Argelia como posible beneficiaria de estas campañas, aunque la identidad y las conexiones reales del colectivo continúan sin confirmación pública.

Para España, la aparición de estos archivos resulta especialmente sensible. Las relaciones entre Madrid y Rabat han atravesado diversas crisis diplomáticas en los últimos años y la actividad de los servicios de inteligencia marroquíes en Europa ha sido objeto de controversia en distintos episodios. El recuerdo del caso Pegasus y las tensiones derivadas de anteriores crisis fronterizas añaden ahora un nuevo elemento de incertidumbre.

La filtración de Jabaroot reabre así una guerra digital que, lejos de limitarse a la exposición de documentos, se ha convertido en un instrumento de presión política. El grupo promete seguir difundiendo material y sitúa a Ceuta en el centro de su próxima ofensiva. La incógnita será determinar si los archivos anunciados permiten demostrar las graves acusaciones formuladas por los hackers o si, por el contrario, la espectacular cifra de 70.000 nombres oculta una mezcla de registros cuyo verdadero significado todavía está por establecer.

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