«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Nació en Madrid en 1975. Es Doctor en Periodismo por la Universidad San Pablo CEU. Ha dedicado casi toda su vida profesional a la radio. Ha publicado los libros "España no se vota" y "Defender la Verdad", "Sin miedo a nada ni a nadie" y "Autopsia al periodismo".

Dontancredismo y traición

23 de agosto de 2026

La crisis de Ceuta, con todos los sucesos dramáticos y escalofriantes, ridículos y esperpénticos que nos ha dejado durante y después de la invasión ejecutada por decenas de miles de súbditos de Mohamed VI, ha vuelto a poner de manifiesto la triste realidad bipartidista de España en las personas de Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijoo, la cara A y la cara B del «partido único» que gobierna en España. El PP y el PSOE son como Rómulo y Remo, es decir, hermanos de leche, alimentados por la misma loba, que es el sistema político español, que lleva más de cincuenta años parasitando el Estado y haciendo todo lo posible por destruir la nación.

Sánchez, que es con diferencia el gobernante más traidor y mendaz que ha habido en España en los últimos siglos, tiene en Feijoo la horma de su zapato; un Don Tancredo perezoso, un pan sin sal con cara de conserje de la funeraria que lo único que sabe hacer con dedicación es lanzar eslóganes contra su supuesto rival pero socio en Bruselas. A cada acto desleal y traicionero del «galgo de Paiporta» le sigue un solemne cruce de brazos del líder pepero, eso sí, con la retahíla habitual de adjetivos y lamentos. Totalmente inútiles, desde luego.

Muchos españoles (probablemente muchos votantes del PP) se preguntan hoy por qué el presidente de Ceuta, el pepero Juan Jesús Vivas, ha estado los últimos años compadreando y riendo las gracias en la Asamblea ceutí al partido quintacolumnista marroquí de la musulmana Fátima Hamed Hossain. Quienes seguimos a diario la actualidad de esa «españolísima ciudad» (que diría doña Margarita) lo sabemos muy bien. El ahora derrotado y cabizbajo Vivas ha apoyado, por acción y por omisión, propuestas de MDyC, el partido de Hamed, cuyo único objetivo ha sido siempre allanar el terreno para la invasión marroquí de Ceuta.

Durante todo ese tiempo en que Vivas estuvo jugando al peligroso juego de normalizar lo que a todas luces no era normal (ni ético, ni políticamente digno), ¿qué estaba haciendo el señor Núñez Feijoo? ¿No se enteró de nada de lo que estaba haciendo su compañero de partido en Ceuta?, ¿no tiene asesores allí, nadie le informó de lo que se estaba haciendo en los plenos de la Asamblea regional? Por supuesto que lo sabía. De hecho, estuvo con él varias veces. Pero este gallego se parece cada vez más a su paisano Rajoy, de quien, en su época de ministro de Aznar, se solía decir: «Lo bueno que tiene es que pasa por los sitios y no mancha; lo malo que tiene es que pasa por lo sitios y no limpia«.

El dontancredismo puede llegar a ser, en la práctica, tan nocivo como la traición para los ciudadanos de una nación, sobre todo si dicha nación está en una coyuntura tan delicada como la nuestra. No hacer nada, mirar los problemas de reojo, limitarse a hacer muecas y a conceder entrevistas, en un postureo infame, cuando España está en trance de perecer acosada por sus numerosos enemigos, ha dejado de ser vergonzoso para empezar a ser imperdonable. Y son ya muchas las situaciones y las circunstancias en las que el ex presidente gallego ha preferido colaborar con el PSOE (con el que vota en Bruselas nueve de cada diez veces) que combatirlo. ¿O cómo podemos calificar su pertinaz negativa a presentar una moción de censura contra Sánchez en el Parlamento?

Quedan unos meses para que los españoles seamos de nuevo convocados a las urnas, Dios quiera que, esta vez sí, para mandar al actual inquilino de La Moncloa a su casa, o a su sauna, donde él prefiera. Pero nadie debería confundirse. Núñez Feijoo, el Don Tancredo de Génova, no representa una alternativa, sino una mera alternancia. Los ciudadanos deben recordar quién ha estado con ellos en la lucha de verdad contra el PSOE, en las calles y en las plazas, en los tribunales y en las instituciones, allí donde era necesario hacerlo. No ha sido este socio de Sánchez, ex votante de Felipe González, que al igual que Vivas en Ceuta, trata de blanquear en Madrid la mayor desgracia que nos ha caído a los españoles en muchas décadas. Dios nos ampare.

Fondo newsletter