Ceuta y Melilla, dos territorios con un elevado peso de población de origen inmigrante, han obtenido los peores resultados de España en el informe PISA 2025. Ambas ciudades se sitúan a la cola en Ciencias, comprensión lectora y Matemáticas, muy lejos de las medias nacionales.
El desplome se produce mientras España supera ya el promedio de la OCDE y de la Unión Europea en porcentaje de estudiantes de origen inmigrante. Según el propio informe, el 20,3% de los alumnos de 15 años en España pertenece a este grupo, frente al 16,7% del conjunto de la OCDE y el 16,3% de la UE.
En Ciencias, Melilla ocupa la última posición nacional con 405 puntos, mientras Ceuta obtiene 420. Las dos quedan muy por debajo de los 477 puntos alcanzados por el conjunto de los estudiantes españoles y de los 482 registrados en el promedio de la OCDE.
La distancia es todavía mayor en comprensión lectora. Ninguna de las dos ciudades autónomas alcanza los 400 puntos: Ceuta se queda en 397 y Melilla cae hasta los 379, frente a los 451 de la media nacional.
Los resultados se repiten en Matemáticas. Ceuta suma 405 puntos y Melilla obtiene 395, cuando el promedio español se sitúa en 457. De esta forma, ambas cierran la clasificación territorial en las tres competencias analizadas.
Una creciente brecha educativa
El informe PISA señala que los estudiantes españoles obtienen, en términos generales, mejores resultados en Ciencias que los alumnos de origen inmigrante. La distancia se reduce cuando se descuenta el efecto del índice socioeconómico y cultural, pero todavía ronda los 20 puntos a favor del alumnado español.
La OCDE advierte de que la proporción de estudiantes de origen inmigrante presenta una importante variabilidad entre los diferentes sistemas educativos. En España, su peso se encuentra ya por encima de las medias europea e internacional, una realidad que plantea nuevos desafíos relacionados con el idioma, la integración y las condiciones socioeconómicas de las familias.
La composición demográfica de Ceuta y Melilla refleja de forma especialmente clara ese escenario. Un estudio publicado en 2026 cifra en el 21,2% la proporción de habitantes de Melilla nacidos en Marruecos. En Ceuta, el porcentaje alcanza el 11,8%. Estas cifras no incluyen a los descendientes de familias marroquíes que ya han nacido en España.
Los datos disponibles no permiten atribuir los malos resultados a una sola causa, pero sí muestran que las dos ciudades con una fuerte presencia de población de origen inmigrante registran las puntuaciones más bajas del país. El propio informe constata, además, la existencia de una brecha académica entre los estudiantes españoles y extranjeros.
El Gobierno gestiona los dos sistemas con peores resultados
Ceuta y Melilla comparten otra particularidad: son los únicos territorios españoles donde las competencias educativas no están transferidas. Su sistema depende directamente del Ministerio de Educación, por lo que la responsabilidad sobre la gestión de los recursos, la organización de los centros y las políticas de integración corresponde al Gobierno central.
Los resultados colocan así bajo presión al Ejecutivo de Pedro Sánchez, que debe afrontar en ambos territorios una combinación de bajo rendimiento, desigualdad socioeconómica y creciente diversidad en las aulas.
El deterioro no se limita a las ciudades autónomas. España ha registrado su peor resultado de toda la serie histórica de PISA y ha retrocedido en las tres competencias troncales respecto a 2022, una edición que ya había marcado el nivel más bajo hasta entonces.
La caída más acusada se produce en Lectura, donde la puntuación española desciende 23 puntos, hasta los 451. En Matemáticas pierde 16 y se queda en 457. En Ciencias obtiene 477 puntos, siete menos que en la evaluación anterior.
Cataluña, por su parte, ha quedado excluida de los resultados de PISA 2025 debido a las elevadas tasas de exclusión de alumnos de la muestra, por lo que sus puntuaciones no aparecen en la comparación territorial.