Producir un kilo de cebolla cuesta entre 0,15 y 0,18 euros
Crece un 30% la importación de cebollas de Perú, Chile o Sudáfrica ante la desesperación de los agricultores españoles
Crece un 30% la importación de cebollas de Perú, Chile o Sudáfrica ante la desesperación de los agricultores españoles
Cebollas de Perú. Redes sociales
Por LGI
17 de junio de 2026

Un nuevo alimento empieza a sufrir las consecuencias de la competencia desleal y el acuerdo con Mercosur, según denuncian numerosos agricultores, que alertan de una crisis cada vez más profunda en el sector de la cebolla. Los productores aseguran que el desplome de los precios en origen está llevando a muchas explotaciones al límite de su viabilidad económica, obligando incluso a abandonar parte de la cosecha en el campo.

La situación ha alcanzado tal gravedad que algunos agricultores han optado por no recoger miles de kilos de producto al considerar que el precio ofrecido por los compradores no cubre ni siquiera los costes básicos de producción. Es el caso de un productor valenciano que ha denunciado públicamente que se ha visto obligado a renunciar a recolectar alrededor de 250.000 kilos de cebolla ante ofertas de apenas 0,09 euros por kilo.

Las organizaciones agrarias advierten de que estas cantidades se encuentran muy por debajo del umbral de rentabilidad. Según estimaciones del sector avanzadas por El Debate, producir un kilo de cebolla cuesta entre 0,15 y 0,18 euros, por lo que las operaciones cerradas a precios inferiores generan pérdidas directas para los agricultores. De mantenerse esta dinámica durante toda la campaña, asociaciones como Asaja alertan de posibles problemas financieros e incluso del riesgo de cierre para numerosas explotaciones.

Paradójicamente, la campaña agrícola se está desarrollando bajo unas condiciones especialmente favorables desde el punto de vista productivo. La cosecha presenta buenos rendimientos, una mayor disponibilidad de producto y una incidencia reducida de plagas o enfermedades. Sin embargo, este incremento de la oferta no se ha traducido en mejores ingresos para los productores.

Uno de los factores señalados por el sector es el crecimiento de las importaciones procedentes de terceros países. Antes de que comenzara la comercialización de la cebolla temprana española, las compras realizadas por España en los mercados internacionales aumentaron de forma significativa respecto al año anterior, generando una mayor presión sobre los precios nacionales.

Entre los principales proveedores destacan países como Perú, Países Bajos, Chile y Sudáfrica, que incrementaron sus envíos durante los primeros meses del año. Los agricultores sostienen que, posteriormente, también se ha mantenido una importante entrada de producto procedente de otros mercados internacionales, contribuyendo a una saturación que dificulta la venta de la producción nacional.

Las críticas del sector no se limitan únicamente al aumento de las importaciones. Muchos productores consideran que la gran distribución y determinados operadores comerciales están aprovechando el exceso de oferta para presionar a la baja los precios pagados en origen, mientras los consumidores continúan adquiriendo el producto a precios muy superiores en los supermercados.

Esta diferencia entre lo que recibe el agricultor y lo que paga el comprador final sigue siendo uno de los principales focos de conflicto. Los datos más recientes del Índice de Precios en Origen y Destino reflejan que la cebolla figura entre los productos con mayor diferencia de valor entre el campo y el punto de venta, multiplicando varias veces su precio a lo largo de la cadena comercial.

Ante este escenario, organizaciones como COAG han solicitado a las cadenas de distribución que prioricen la compra de cebolla producida en España y respeten el espíritu de la Ley de la Cadena Alimentaria. El objetivo, sostienen, es evitar que miles de toneladas de producto nacional terminen desperdiciándose mientras continúan entrando mercancías procedentes del exterior.

Mientras tanto, el malestar crece entre los agricultores, que observan cómo una campaña prometedora en términos de producción amenaza con convertirse en una de las más difíciles de los últimos años desde el punto de vista económico. Muchos temen que, si no se corrigen los desequilibrios del mercado, la rentabilidad del cultivo quede seriamente comprometida y aumenten los abandonos de explotaciones en próximas campañas.

Noticias de España