La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, se refiere en privado a José Luis Rodríguez Zapatero como «el siniestro» y nunca ha confiado en el expresidente español, según fuentes de Vozpópuli cercanas a Miraflores. Aunque durante años toleró su presencia en Caracas, esa permisividad respondió exclusivamente a la estrecha relación que Zapatero mantiene con Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la mandataria.
Con la caída de Nicolás Maduro y el inicio de una nueva fase política supervisada por Estados Unidos, Zapatero ha quedado completamente fuera del proyecto. En el entorno de Delcy ha generado «perplejidad» que en algunos círculos se especulara con un supuesto papel protagonista del socialista español en la transición venezolana. La respuesta interna es clara: no tendrá ningún rol.
Las mismas fuentes aseguran que la disposición de Delcy Rodríguez a colaborar con Washington es «total», incluso por razones de supervivencia política. Esa cooperación incluye facilitar información sobre la red internacional de apoyos, intermediarios y operadores que sostuvieron al madurismo durante años, un ámbito que interesa especialmente a las autoridades estadounidenses.
En este contexto, Zapatero figura en un expediente judicial abierto en una corte federal de Nueva York, junto a otros 63 presuntos colaboradores del régimen chavista. La investigación, impulsada por la Fiscalía estadounidense, analiza si estas figuras realizaron una labor sistemática de influencia internacional para blanquear al régimen venezolano y si ello les reportó beneficios económicos ilícitos.
Desde el entorno de la presidenta interina se subraya que Delcy siempre consideró una «hipocresía» el papel de Zapatero como supuesto mediador humanitario: mientras negociaba liberaciones selectivas de presos, al mismo tiempo —según estas fuentes— hacía negocios en Venezuela y se beneficiaba del régimen.
La relación privilegiada entre Zapatero y Jorge Rodríguez ha sido motivo de choques recurrentes entre los hermanos, aunque sin romper la alianza política que los ha unido durante años. Jorge sigue siendo considerado el principal estratega del chavismo, pero la actual correlación de fuerzas ha cambiado: Delcy es ahora la presidenta y marca los límites.
No pasó desapercibido que fuera Jorge Rodríguez —y no Delcy— quien anunciara recientemente la liberación de varios presos políticos, agradeciendo públicamente la «mediación» de Zapatero. En el círculo presidencial interpretan ese gesto como un error que debilita aún más al expresidente español, hoy bajo la lupa tanto de la justicia estadounidense como de la Audiencia Nacional española.
Estados Unidos ya rechazó meses atrás una propuesta de Zapatero para impulsar una salida «transitoria» a Maduro con Delcy Rodríguez al frente y Jorge como poder en la sombra. El plan, canalizado a través de intermediarios diplomáticos, fue descartado de plano por la Casa Blanca.
También genera rechazo en Washington el papel de Zapatero como negociador de presos, una función que —según fuentes estadounidenses— no buscó fortalecer a la oposición democrática, sino oxigenar al régimen mediante gestos controlados.