
El profesional del sector financiero y creador de contenido en redes, Emilio Montilla, ha denunciado a José Bono y a la cónsul de España en Tánger, Aurora Díaz-Rato Revuelta, por los delitos de malversación y prevaricación. Según ha informado este viernes en su cuenta de X, esta misma mañana ha presentado la querella ante la Fiscalía Anticorrupción tras conocerse que el expresidente de Castilla-La Mancha y exministro de Defensa residió cerca de un mes en la residencia oficial del Consulado español en la ciudad marroquí mientras ampliaba su mansión en la medina.
De acuerdo con la información publicada por The Objective, Bono se instaló en las dependencias consulares a comienzos de mayo de 2026 y permaneció allí hasta junio, después de que a finales de abril salieran a la luz exclusivas sobre sus operaciones inmobiliarias en Tánger. Durante ese periodo, el político socialista habría contado además con un vehículo oficial y otros servicios sufragados con fondos públicos, todo ello con el objetivo de gestionar sus asuntos privados con mayor discreción y sin hospedarse en su propia vivienda ni en un hotel.
Montilla argumenta en su denuncia que estos hechos podrían constituir un delito de malversación tipificado en el artículo 432 bis del Código Penal, que castiga a la autoridad o funcionario que destine a usos privados el patrimonio público puesto a su cargo. En el caso de que existiera una orden arbitraria para autorizar el alojamiento, podría apreciarse también el delito de prevaricación. El denunciante sostiene, además, que Bono, aunque actuara como particular, podría responder como cooperador necesario si conocía el carácter público de esos medios y participó de forma indispensable en su utilización.
El exdirigente socialista adquirió en 2021 la histórica casa-taller del pintor Josep Tapiró y, posteriormente, incorporó al menos cuatro inmuebles contiguos, lo que habría permitido ampliar la superficie del conjunto de unos 700 metros cuadrados iniciales a más de 1.800. La estancia en la residencia de la cónsul coincidió precisamente con el periodo en el que Bono impulsaba estas obras de ampliación y un posible proyecto hotelero de lujo en una de las zonas más codiciadas de la medina tangerina.
«Una residencia consular no es un hotel gratuito para políticos retirados ni los coches oficiales están para atender los asuntos privados de los amigos del poder», ha subrayado Montilla en su mensaje.
Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores se ha recordado que es habitual que embajadores y cónsules hospeden a autoridades en activo o a ex altos cargos sin necesidad de autorización previa de los servicios centrales, ya que se trata de una decisión discrecional de los titulares de las legaciones. Ni Bono ni la cónsul Díaz-Rato han ofrecido por el momento una respuesta pública a las informaciones.