
La Policía Nacional ha desarticulado en San Sebastián una organización criminal presuntamente dedicada a la explotación sexual de mujeres, el tráfico de drogas y la vulneración de los derechos de los trabajadores. La denominada operación «Buda» se ha saldado con 15 detenidos —diez mujeres y cinco hombres— y la liberación de diez víctimas.
La mayoría de los arrestados en San Sebastián son de origen colombiano, según informó este jueves la delegada del Gobierno en el País Vasco, Marisol Garmendia. Las víctimas liberadas son principalmente mujeres colombianas y venezolanas.
La considerada principal responsable de la organización, una mujer colombiana nacionalizada española, ha ingresado en prisión provisional sin fianza. Su pareja quedó en libertad después de abonar una fianza de 15.000 euros. Los demás detenidos permanecen en libertad sujetos a distintas medidas cautelares.
La investigación comenzó en febrero de 2025, después de que la Policía recibiera una llamada anónima realizada por dos posibles víctimas. Las primeras pesquisas permitieron descubrir una estructura «estable y jerarquizada» que operaba desde una villa situada en el Camino Zubiberri de la capital guipuzcoana.
El inmueble funcionaba como centro de operaciones de la trama y ha sido clausurado temporalmente. La intervención policial fue dirigida por el Grupo Operativo de Extranjeros de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Gipuzkoa, con la participación de agentes de la Unidad de Intervención Policial, la Unidad Canina, el Grupo Operativo Especial de Seguridad y Vigilancia Aduanera.
Según la investigación, cada integrante de la organización desempeñaba una función concreta: captar clientes, controlar a las mujeres, gestionar los cobros, organizar sus desplazamientos y distribuir sustancias estupefacientes.
La Policía sostiene que las víctimas estaban sometidas a un control constante sobre su actividad diaria, su vestimenta, sus salidas y sus relaciones con los clientes. La organización gestionaba también los anuncios publicados en páginas de contactos, los teléfonos utilizados para concertar las citas y los pagos por los servicios sexuales.
La principal investigada, que ya había sido detenida en 2018 por regentar otro club en Gipuzkoa y estaba pendiente de juicio, habría dirigido la actividad desde 2023. Presuntamente, se quedaba con el 50% de los ingresos obtenidos por los servicios sexuales realizados en la villa.
Junto a ella actuaba otra mujer que ejercía como lugarteniente. Ambas coordinaban durante las 24 horas del día a las encargadas del inmueble, conocidas entre las mujeres como «mamis», y a los hombres empleados para trasladar a las víctimas hasta sus encuentros con clientes. Estos últimos también habrían participado en las amenazas contra las mujeres.
Los investigadores descubrieron que los pagos se realizaban en efectivo, con tarjetas bancarias o mediante aplicaciones de transferencias instantáneas. Los ingresos detectados eran compatibles con las tarifas establecidas para los servicios sexuales.
La red también habría suministrado cocaína, metanfetamina y otras drogas a los clientes. Para solicitar las sustancias se utilizaban palabras en clave: «flor blanca» para la cocaína y «flor rosa» para el «tusi».
Además, el establecimiento ofrecía medicamentos sin receta para la disfunción eréctil. La Policía identificó asimismo a trabajadores dedicados a la limpieza, el mantenimiento y la gestión del chalet que carecían de autorización laboral, contrato y alta en la Seguridad Social. Los salarios se pagaban en efectivo para evitar que quedara constancia de la relación laboral.
El pasado 20 de mayo se realizaron cuatro registros autorizados judicialmente: en la villa utilizada como centro de operaciones, en la residencia habitual de la principal investigada y en otros domicilios vinculados a su pareja.
Durante los registros, la Policía intervino 65.315 euros, 6.431 dólares y 2.085 libras esterlinas en efectivo. También fueron encontrados aproximadamente 40 gramos de cocaína, más de 17 gramos de «tusi», 15 gramos de metanfetamina cristalizada, 15 pastillas de MDMA y siete balanzas de precisión.
Los agentes se incautaron igualmente de 83 pastillas con sildenafilo y once recipientes que contenían una sustancia líquida que podría ser «popper».
Entre las armas halladas figuraban dos pistolas de aire comprimido, dos machetes, una katana y tres dispositivos táser. También fueron decomisados 21 teléfonos móviles, dos ordenadores portátiles, un iPad, siete datáfonos y dos drones.
La Policía localizó además doce relojes de alta gama, piezas de oro y diamantes acompañadas de certificados de autenticidad y un lingote de oro de aproximadamente 20 gramos. En los domicilios también apareció abundante documentación relacionada con la actividad de las mujeres, incluidos cuadernos en los que se anotaban horarios, nombres y cantidades de dinero.
En el momento de la entrada policial había trece mujeres ejerciendo la prostitución en el chalet. Todas fueron asistidas por agentes especializados. La operación permanece abierta, con dos personas investigadas no detenidas, y la Policía no descarta que se produzcan nuevos arrestos o que sean identificadas más víctimas.