«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Actualmente se encuentra en un centro de internamiento de menores en régimen cerrado

Detenciones en Francia, Alemania, Suiza, y múltiples antecedentes en España: el historial delictivo del violador marroquí de Hortaleza que ocultó la dirección del centro de menas

Policía Nacional. Europa Press

Un documento oficial de la Fiscalía Provincial de Menores de Madrid, al que ha tenido acceso en exclusiva LA GACETA, destapa el extenso historial delictivo de Mohamed R., el individuo de origen marroquí nacido supuestamente en 2007, que violó recientemente a una niña de 14 años en el barrio de Hortaleza.

Fuentes policiales consultadas por LA GACETA cuestionan su minoría de edad: «Su apariencia es la de un adulto», señalan. Estiman que podría tener «más de 20 años». A pesar de ello, ha sido tratado como menor extranjero no acompañado (mena), lo que le ha otorgado ventajas significativas, como tutela estatal y menor responsabilidad penal, en un sistema que parece priorizar la protección de inmigrantes ilegales sobre la seguridad ciudadana. Este caso expone las vulnerabilidades de un marco legal que fomenta la impunidad y la reincidencia, atrayendo a quienes cruzan fronteras ilegalmente en busca de refugios con mayor laxitud.

Rifai entró ilegalmente en España en enero de 2024, alegando haber llegado oculto en un camión desde Nador (Marruecos) hasta Almería. Con la ayuda de amigos o familiares, se trasladó en coche a Barcelona y luego a San Sebastián. Su periplo no se limitó a España, cruzó a Francia, donde permaneció sólo 10 días antes de dirigirse a Alemania.

En territorio germano, vagó por varias ciudades durante seis meses. Fuentes policiales europeas indican que fue interrogado en la calle en múltiples ocasiones por delitos menores, como robos o altercados. Identificado como supuesto menor, fue derivado a un centro en Bochum, una ciudad alemana ubicada en la metrópoli del Rin-Ruhr, en el estado de Renania del Norte-Westfalia, en la parte central de la cuenca del Ruhr, entre las ciudades de Essen y Dortmund. A los pocos días, huyó argumentando que el sistema no le convenía, ya que Alemania no ofrece refugio automático a quienes no provienen de zonas en conflicto armado.

Insatisfecho con Alemania, Rifai se desplazó desde Stuttgart a Suiza. En el país helvético, pasó un día en la calle antes de contactar con la policía, que lo dirigió a un centro en Zúrich. Permaneció dos meses, pero fue detenido al menos una vez por incidentes violentos, según informes policiales. Abandonó voluntariamente el centro, alegando que no le regularizarían ni le gustaba el régimen estricto. Regresó a Francia, evadiendo controles fronterizos, y volvió a España. Una movilidad sin control resalta cómo la inmigración ilegal explota las disparidades entre países europeos, regresando a España donde las políticas son más laxas.

Ya en San Sebastián, fue identificado por la Ertzaintza una semana después de su llegada. Fuentes policiales confirman que cometió una agresión sexual en el País Vasco, además de otros delitos menores. A pesar de su historial, fue derivado a un centro de menores, del que escapó para unirse a un grupo de compatriotas en una casa okupa. Pasó tres semanas en esas condiciones, hasta que una asociación —no determinada en el informe— le facilitó un billete de autobús a Madrid.

En la capital, Rifai vivió en la calle con compatriotas, donde fue detenido repetidamente por la Policía Nacional. Finalmente, se instaló en el Centro de Primera Acogida de Hortaleza, bajo tutela de la Comunidad de Madrid. Lo alarmante es que tanto la Fiscalía de Menores como el centro conocían su trayectoria completa: interacciones con la policía en Francia, Alemania, Suiza y España, incluyendo detenciones por robos, agresiones y delitos sexuales. Pese a ello, no se alertó sobre el peligro que representaba, permitiendo que, hace unos dos meses y medio, cometiera la violación en Hortaleza. Fuentes policiales insisten en que su edad no ha sido demostrada mediante pruebas óseas u otras diligencias y su aspecto adulto sugiere una posible falsedad para beneficiarse de la protección de menores, lo que le ha dado «cierta ventaja» en todos los países, especialmente en España.

Actualmente se encuentra en un centro de internamiento de menores en régimen cerrado, pendiente de las diligencias procesales para determinar su edad real. Si se confirma que es mayor de edad, pasaría a un centro penitenciario adulto y enfrentaría penas más severas.

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